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viernes, 3 de abril de 2020

LA FAMILIA MÁS LOCA DEL MUNDO



Cuento/micro novela
Ficción

El cielo estaba completamente nublado. Las gotas de agua de la lluvia torrencial desatada un minuto antes de que me diera cuenta de que me encontraba solo en aquel lugar me tenían empapado. Lo único que se lograba distinguir a lo lejos era una casa de dos plantas al fondo del escenario. No había personas ni animales alrededor. Sólo yo y la tormenta llena de relámpagos eléctricos que me hacían estremecer. Apenas podía abrir los ojos por la fuerza del viento que me empujaba de forma imparable. De pronto sucede algo peculiar que nunca antes lo había vivido ni sentido. Fue totalmente inusual. Ni en mis peores pesadillas sentí tanta desesperación y al segundo siguiente calma. Fue tan espantoso y a la vez gratificante. Levanté  la mirada al cielo negro que botaba la peor de las tormentas que haya visto jamás. De manera repentina se forma una  columna  de lluvia, donde en el interior no llovía. Se formó algo así como un hueco desde el cielo que tocaba la tierra. Avanzaba con la misma rapidez que el viento que  venía en mi dirección. No podía hacer nada. Intente correr pero la fuerza del viento apenas me permitía mover unos centímetros mis pies. Era inexorable el momento de que me llegue atrapar aquel círculo sin lluvia. Sentí pasar la barrera del hueco lluvioso y al momento que me absorbió sentí la sensación más gratificante de calma y tranquilidad. Dentro de ese perfecto túnel horizontal que venía desde el cielo negro y rozaba la tierra verde no caía una sola gota de agua. Miré para arriba con cierta dificultad por la  luminosidad con la que aparentaba el firmamento y de pronto escucho el sonido potente de una voz cantando una canción como aquellas que se escuchan en los conciertos de los sopranos. Era infinitamente potente acompañada por voces femeninas que hacían el coro. Fue como las luces de los escenarios que enfocan con esa luz blanquísima y de pronto iluminan a alguien más y lo dejan a uno en la total oscuridad. Así pasó en ese momento. Tan rápido como entré, salí. Fue una fracción de segundos. Antes de que me pase tal fenómeno logré decir dos veces una palabra. Señor… Señor……. Luego de nuevo la torrencial lluvia me cegó por un momento hasta que me despertó el susto.  Otra vez me había dormido con el televisor encendido con la pantalla azul tintineando  y reposando mi cuerpo de espaldas al colchón. Todo seguía igual. Mis libros apilados uno tras otro en ese librero improvisado, al lado de la computadora. La cama atravesada en el pequeño cuarto de 3x4. La ventana con el mismo paisaje de siempre. Una calle polvorienta llena de perros  sarnosos merodeando en la oscuridad y aullándole a las perras en celo. Los vecinos con sus noctámbulos desquicios de media noche y los serenos cumpliendo su labor de cómplices del tiempo.

El sentimiento de culpa de los enamorados es el peor de los suplicios que se presenta en forma de pesadilla. Las mentiras son espectros desfigurados que nos horrorizan en nuestra mente. Los deseos incontrolados  desatan la peor de las furias cuando uno se encuentra impotente. La única manera de resolver esas tragedias que nos acechan por semanas y meses enteros es destruirlos con la verdad de que nada más pueden hacernos que despertarnos a media noche bañados en sudor y lágrimas. Pero como siempre el tiempo pone sus vendas curativas encima de las heridas y de vez en cuando les echa sal.

Antes de salir del trabajo agarraba el teléfono y marcaba el mismo número de siempre. Un día más en el calendario de las mujeres abandonadas. Elena pensaba que tal vez debía de desistir con las llamadas. Se sentaba nuevamente detrás de ese pequeño escritorio con vista a la calle a pensar en melancolías que le hacían derramar un par de lágrimas. Pareciera que nada le saliera bien. El próximo miércoles cumpliría un año más de vida y cinco en ese trabajo que le absorbía las ganas de vivir minuto a minuto.  Veinticinco años y todavía soltera……. Pensaba—tal vez debería dejarlo todo e irme a otro país. Era  uno de esos pensamientos que se animaban a cruzar una y otra vez por su mente como insistiendo en la osadía de hacer lo que ella siempre había querido………viajar y conocer el mundo. Era difícil tomar ese tipo de decisión sin consultarle primero  a su madre. Sacó un cigarrillo del bolsillo de su camisa y se dispuso a abandonar el nicho de su trabajo. En la calle se respiraba aire diferente al de esa pequeña caleta que ofrecía artefactos robados y dejados en prendas por un año o más. Las mujeres de los otros negocios la miraban pero no le dirigían la palabra. Los hombres le miraban de reojo el piercing que brotaba de su ombligo y los tatuajes de mariposa  en el ocaso de su espalda. Fumaba como chino y caminaba como si nada le importara. Las miradas indiscretas de las viejas beatas de la esquina, los piropos de los albañiles de la tienda del frente, las obsesivas bocinas de los taxis atorados en el tráfico de la hora pico de los desesperados. Se sentía tan abandonada, nunca había estado tan sola, ni cuando estaba en el vientre. Su hermano la acompañó durante los ocho meses de embarazo de su madre en una bolsa al lado de la suya. Ella nació  primero y al minuto siguiente llegó el varón. El sueldo le alcanzaba apenas para sostener la casa y a la familia improvisada que le aguardaba cada noche. Su madre una mujer inteligente de fuerzas desvalidas por el paso del tiempo. Durante veinte y cinco años había trabajado de todo para  poder sostener a los cinco hijos que le heredaron sus dos maridos. Fabiola, Erika, Elena, José Alfredo de su  primer marido; Ikky de su segundo. Tenía el mal hábito de no poder decir no a todos los favores que le pedían sus primos, tíos, comadres, compadres, siempre con el mismo tipo de favor. Por favor carmen…….cuídamelo a mi hijito hasta que yo vuelva...por favor comadre……cuidámela a mi hijita hasta que regrese de mi viaje al pueblo. Así era como se iban quedando los nuevos miembros de las familias que primero pagaban el derecho de piso siendo los que reemplazaban a la servidumbre mal acostumbrada que nunca existió para luego ser los sobrinos o los hijos adoptivos de la familia. Vivían de barrio en barrio; de casa en casa. De tanto mudarse parecía que ya habían vivido en casi todos los barrios de la ciudad.









Escrito en tiempos sin cuarentena
@2004

martes, 24 de marzo de 2020

DÍA 3 DE CUARENTENA

Crónicas
DÍA 3 DE CUARENTENA
Estoy perdiendo el sentido del tiempo

Hoy la historia no es tan diferente al día 2 de cuarentena.


Solo salí a la calle a buscar pan, mantequilla, leche, pollo y una lista más o menos larga que se había escrito una noche antes. Apenas alcanzaron bs 150 para abastecernos por un par de días.

La gente camina por las calles, con el permiso que otorga el decreto 4199, de salir solo y exclusivamente a comprar productos de primera necesidad. Solo, esa es la palabra, o sola, o desolada. La gente se siente sola en medio de su casa, no importa si son dos o más los integrantes de su familia. Y es irónico, porque las personas trabajan todos los días para llegar a sus casas exhaustos después de haber hecho todo lo que creía que debía hacer para ganarse el pan nuestro de cada día. Hoy la gente camina pensando que son vacaciones mal pagadas. Encerrados sin poder salir no hay motivo para estar tranquilo haciendo lo que tanto espera el fin de semana cuando la vida es normal: descansar.

Mirar las noticias, ver como los noticieros han retomado sus audiencias perdidas en las pantallas 1920 x1080 de los celulares. Cómo la tv se siente reinventada mostrando la realidad de las cosas y transformándola en algo para digerir mentalmente. Es una aberración. Un ir y volver poco a poco al homo sapiens cavernario, pero con internet.

El whatsApp también se ha vuelto el rey de la atención, con las multillamadas conferencias en vivo de toda la familia, se puede compartir minutos de futurismo hablando desde cualquier parte del mundo con otros que están repartidos geográficamente en otros mundos. Como por ejemplo, el primer mundo

Mis hermanos viven allá metidos en la primera potencia del mundo con la mayor cantidad de infectados por el Coronavirus. Está a punto de alcanzarlos a los italianos y españoles, que tienen bajas por centenas. 

Es una guerra, dicen algunos y el enemigo es invisible. Y lo peor de todo es que sabíamos que iba a pasar. Pero el mundo no podía parar a creer en cuentos de apocalipsis now. Habían advertido desde la OMS que esto podía ocurrir, Bill Gates lo anunciaba parado en la testera de una conferencia TED  y todas las películas que habíamos visto sobre virus diseminados en la atmósfera para matarnos de un estornudo. 

Los alemanes en la segunda guerra mundial habían aniquilado a miles de humanos, hoy un virus se está llevando en menos de 4 meses más de 16 mil vidas. Y no importa si son ancianos o no. Importa que posiblemente este sea el inicio para un desenlace fatal. 

De hecho, la economía de muchos países van a quedar deterioradas y en el interior de ellas, las familias empezarán a sentir el desempleo, el hambre y la miseria. Será un retroceso, un frenazo a todo lo que estábamos emprendiendo. 
Morfología del Coronavirus
Vuelvo con los zapatos manchados del virus, supuestamente, porque ha caído desde su habitáculo laringe naso bucal, hasta mi paso por el destino de encontrarme vulgarmente con un microscópico enemigo al cual las revistas noticiosas que daban en ese momento insistían que el virus vive y sobrevive en superficies x horas. 

La gente está muriendo, por lo menos acá todavía no han anunciado ninguno, ¿Será que es porque no tenemos la capacidad de llegar a esos
muertos? Solo Dios sabe.

lunes, 6 de enero de 2020

EL SUICIDIO COMO PRIMERA OPCIÓN

Cuando morir no vale la pena

Cada día gana más la desidia que la voluntad de poder. Hoy, millones de depresivos cuerpos caminan por las calles. Alentados por un espíritu fugado del cuerpo, se dejan llevar paso a paso hacia la desesperación.

Hoy ha muerto uno más de la legión de los deprimidos. Personas que sin saberlo nacieron muertos y dejaron que sus cuerpos rosados pasen a decorar el ambiente festivo de los cementerios. Aumenta el número de personas que sufren esta enfermedad. Uno de cada 5 integrantes de la familia está deprimido. La mayoría no lo sabrá, porque viven el regocijo de la familia feliz que forma parte de una sociedad infeliz. Todos caemos en el drama fácil, muchos saben salir raudamente hacia el momento en que se encuentran silbando su desdén con risas y carcajadas. Otros acompañan esos momentos con risas fingidas, de violadores y violados.

Se calcula que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. La depresión es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad, avisa con un mensaje claro la Wordl Health Organization. Una triste realidad valga la ironía para entender este problema por el que atraviesa el mundo. Uno más de tantos.
Ella presionó el gatillo de un revolver que asintió a un balazo atravesar el muro de su boca y se aloje en su cerebro. Tintineando quedó el rayo de la pólvora en su iris marchito. Eran las 4 de la tarde cuando la doctora odontóloga de 34 años, de familia conocida, de hermana psicóloga, tendida en el suelo del baño, del departamento 3 de la casa en alquiler, derramaba su sangre por el piso rojo de la sala. Acudimos al eterno retorno del sonido de la bala saliendo del cañón del revólver. Primero pensamos que era una especie de cohete navideño, o carnavaleros, pero ninguno calzaba en la descripción porque en junio solo se escuchan los perros ladrar a esa hora.

Mi esposa se deprime cada cierto tiempo, sobre todo cuando llega a fin de mes y se da cuenta que las cuentas no cuadran ni son redondas, que no alcanza ni para el suspiro ni  para las meriendas de los chicos. Es una depresión que se atenúa con un chocolate y con la tristeza que causan las novelas turcas. Ella vive en una depresión fraguada por mensajes instantáneos en Instagram que la sacan de su estupor, pero la infelicidad le llega más por lo que no puede tener que por lo que puede querer.

La salud mental en la región se traduce en un ranking casi arcano y provocador: los 10 países más deprimidos de América Latina. “Colombia es el octavo país con más gente deprimida en América Latina. La OMS estima que 800.000 personas se suicidan cada año en todo el mundo a causa de este trastorno mental”. Rezan en los titulares de la Semana, diario digital. La depresión es un trastorno mental que se caracteriza por un sentimiento constante de tristeza, pérdida de interés o de placer en la vida. Las personas que la padecen generalmente sienten que no valen la pena.

Pero cómo decirle a la gente que se intenta suicidar que no vale la pena quitarse la vida de manera tan trágica: saltando de un puente, disparando directo a la cara de su cara.

La mentira de la alegría: chile, el país más depresivo del mundo, es considerado el más feliz de Sudamérica.

Uno de esos informes revoleados a diestra y siniestra por el chauvinismo cuando un país queda bien ubicado señala que Chile es el país más feliz de Sudamérica. 

El informe irrisorio se publicó en el Día Internacional de la Felicidad y evalúa la calidad de vida de las personas en un total de 156 países mediante “una variedad de medidas de bienestar subjetivo”, asegura el documento que se publica desde hace siete años.

En esta ocasión, se centra en “cómo ha ido cambiando la felicidad en los últimos 12 años y cómo la tecnología de la información, el gobierno y las normas sociales influyen en las comunidades”.
Sin embargo, la paradoja chilena viene desde la medición de otra organización mundial, la OMS. Escriben en malsalvaje.com

En La Paz, Bolivia hay un puente muy conocido desde donde se lanzan los paceños alegremente hasta la muerte. Su objetivo siempre es cumplido. “Joven se suicidó en el Puente de las Américas” plasman en un titular una estadística borrosa. En Santa Cruz de la Sierra, la ciudad calurosa del país se escucha poco sobre  los suicidios. Algunos tienen temática amorosa, algo así como Romeo y Julieta del Siglo 21.

“La Universidad de Cornell (New York) carga con la tasa de suicidios más alta de Norteamérica. Edmundo Paz Soldán tiene allí una cátedra y nos explica el fenómeno, muy desde adentro” leía en la Revista Orsai cuando estaba de moda leer el blog. Los suicidas, crónica narrativa. Enmarcaba la narración con tanta precisión que la lectura suave y armoniosa nos llevaba directo al cuarto frío de Soldán mientras escribía que tuvo una crisis que lo llevaría en carne propia el deseo de suicidarse.

Yo, en mi batalla contra la depresión, por ser antagonista de ese protagonista que influye a mucha gente, escribo desde la cordura de mi entusiasmo positivo de que alguien va a leer esta columna vertebral hecha de palabras que tal vez sirvan para reconocer a uno o varios engañados por la “depre”, pero por aquellos a los cuales el alcohol no los lleva a días de resaca depresiva, sino a aquellos que la sufren desde el vientre de su madre y tardan una vida entera hasta en suicidarse, a menos que alguien se los diga, que no vale la pena morir teniendo una vida por delante.  


@750palabras

Resultado de imagen de SUICIDAS"

domingo, 5 de enero de 2020

EL AÑO DEL BLOG


Inauguro el año tuitero, el mes vloguero, el 2020 de las redes sociales. Hago frente a un diario seco de palabras, a siestas sin sueño, a camas sin sexo, a velos sin caras, a cielos sin versos.

Estamos perdidos en la eternidad sin saber que va a pasar mañana. Estamos tendidos en la estera del infinito sin siquiera mirar que tenemos un segundo de vida para entender que nada pasa en vano.
Hace tiempo traté de contar una historia y no me fijaba ni en los mundos ordinarios y en los especiales, no conocía el camino de regreso porque nunca había salido a caminar. Hoy entiendo perfectamente que es lo que está pasando y sin embargo siento que no pasa nada. Es medio Arjoniano (de Arjona el cantante) el sentimiento, que sin Sabina las frases ya no tienen sentido, que el universo conspira todavía me suena hueco y que las lágrimas se me caen porque mis muertos están en la esquina a punto de dejar este mundo.

Soy lamento y soy alegría, soy tristeza y soy poesía. Son 21 días parado en una rotonda, agarrados de una pitita salvadora. Soy el vecino que grita de alegría cuando el dictador recita su renuncia. Soy alfarero que reside en Cotoca. Guayabero sin guayabas, encendedor en manos de vaipero. Soy corriente de un rio y mar de espacios estrechos en las avenidas. Soy un topo extranjero, un marihuanero de poca monta, un fernetero en decadencia, una sílaba perdida en mil palabras.

No hace falta que escriba algo que tenga sentido cuando los que te leen no tienen el ritmo para leer cosas con sentido. Son Swiperos que pasan los mensajes a menos que uno de ellos tenga un like que lo haga ruborizarse o por lo menos sentirse tentado a creer que era enserio el guiño guiño del teclado.
Anoche reflexioné sobre estos tiempos, somos tan tiempo pasado más que futuro. Somos cartas de tarot tiradas al despecho de las preguntas, soy “cartas de espadas” atravesando el cuerpo de tus verdugos. Soy sospecha, soy mirada.

Retomo con ansias ese desafío de las 750 palabras por día, para adornar mis memorias y refrescar este año nuevo, como el F5 de mi computadora que me lleva a hacer menos control + zeta para corregir mis miedos más intrínsecos, anulando las palabras serias y dejando las más divertidas.
Sé que ya no cuento con más destino que el que me deja en medio de la ruta, que las deudas me tienen pisando las huellas que otros tantos han dejado. Solo la tormenta del deseo va derramando un misterioso asfalto a cada paso dado.

2019 fue un año de lucha, de amarrarse los zapatos y de salir a caminar. De mirar de frente al enemigo, de marcar los días perdidos y ponerlos en la columna de ganados.
Y hoy me siento fundido, a esta ciudad que late y late, como un gran corazón metido en un cuerpo inmenso, henchido de orgullo, satisfecho de su gente, involucrado con sus mentes, irrespetuoso con sus detractores. Hoy todos somos uno cuando nos agreden de repente, nos humillan desde lejos, nos gritan y nos mienten. Sabemos que somos fuertes, enamorados de nuestra gente, sin vergüenza de sentirnos parte ingrediente de este universo llamado ciudadano, vecino, pariente.

No nos habíamos dado cuenta, que de tanto dar vueltas como la hormiguita que se mete en la taza a buscar el azúcar en ese mar negro de tu café; así nos decidimos ser más que metidos en conservar nuestra historia intacta, que nadie lee y nadie debata, eso es otra cosa, pero de que los héroes están ahí, tirados en nuestras rotondas, con el puño levantado y el rostro enardecido, no significa que no haya pasado nada antes de que nosotros los residentes de esta ciudad no hayamos vivido la resistencia.

Somos sangre chiquitana, mezcla de otras sangres, nativas y extranjeras, pero somos más que un vientre pariendo libertad, somos un grito de pubertad. De crecimiento, de alterados frente a los dictadores, de libertarios más que encarcelados por las ideas. Somos un ente tan grande que cuando andamos como las hormigas, trepadas en la cucharilla de la taza de café, no  nos vemos como una amenaza gigante, pero cuando todos nos unimos, aunque sea levantando la mano con la selfie apuntando una protesta, somos invencibles de pura cepa, destructores de caudillos, amasadores de sueños que no se pueden evitar cuando la fuerza nos une.

Gracias por el tiempo  de permitirnos decirnos que somos libres, aunque a veces nos encerremos en nuestro mismo espejismo.

sábado, 22 de junio de 2019

SOBRE LEER Y ESCRIBIR


Estoy obligado a escribir todos los días, desde que mi profesora de primaria me enseñó con el librito Alma de Niño, a reconocer las palabras, leerlas y escribirlas.

Desde ese día la magia se encendió.

Un día de 5to de primaria, en el escritorio de mí hermana mayor, apareció un librito que titulaba: El Método Palmer, de escritura veloz. Lo abrí, tiernamente, reconocí los trazos que subían y bajaban en medio de un torbellino de trazos que giraban en dos rayas horizontales que medían el trazo. Ese día comencé a perfeccionar mi caligrafía. El esfuerzo tuvo recompensas, letras elegantes, trazos delineados, dibujando las palabras parecía que adquirían otro sentido.

Pero mi principal admiración comenzó cuando al llegar a primero intermedio, del sistema antiguo de educación, las letras se fueron combinando con números. El trinomio cuadrado perfecto aparecía en mis páginas de borrador. La elevación a la décima potencia sobre la letra “n”  o “x”, me llevaban a un mundo de ficción, que si bien me alegraba la imaginación, la pereza mental de esos tiempos y, la cancha de fútbol instalada al frente de mi casa, no me dejaba gobernar plenamente mi voluntad de estudiar.

Ajeno a esos disturbios estudiantiles, en una tarde de aburrimiento, descubrí el dibujo. Sentado en una banqueta en el centro de la sala de mi casa, dibujé a un Jesús con un cordero agazapado en su regazo. Mientras miraba el libro bíblico, repasaba cada una de las texturas de la portada y la trasladaba a una pieza de papel cuadriculado. Y esmerilé el lápiz y me sentencié por más de dos horas a dibujarle el rostro al barbudo que sujetaba a ese animalito, que entrelazado en sus brazos, complicaba la copia fiel del libro.

Leer, escribir, dibujar, pensar. Los números romanos me plantearon una hipótesis más radical. Pensar que ese imperio calculaba con ese sistema de números, me dejaba la gran intriga si realmente fueron un imperio de la sabiduría. Podría haber llegado al mil dibujando en una tarde los números en romano, pero la caricatura que se me hacía en la página en blanco no me atrajo.

Luego vino la taquigrafía y mecanografía, ese tecleo en máquinas de escribir era todo un desafío. Posar los dedos en las posiciones correctas para hacerlos trotar de manera tal que cuando parasen hayan escrito algo con sentido en la hoja de papel bond. El margen, el renglón, la barra espaciadora, la mayúscula, el carrete de cinta color rojo  y negro. Todo tenía una maquinación de fábrica moldeadora de ideas. Si te acercabas a mirar las puntas de los brazos donde estaban las letras y los números en metal, te sorprendía al ver que eran tan pequeñas, número 12 en tamaño arial. Todo fríamente calculado para escribir hasta el más mínimo detalle. Paréntesis, comillas, comas, punto aparte y seguido, dos puntos, el acento. Estaba en ese artefacto color blanco todas las palabras del universo, sometidos a un sistema exacto.

Pero hubo mucho tiempo, en mi crecimiento y desarrollo de niño a adolescente, que aprendida la lección lo demás era una tortura, entre ellos, escribir todo lo que el profesor o profesora copiaba en la pizarra. No había emoción reescribir en la hoja en blanco lo mismo que estaba en el texto que luego el docente pasaba a la pared negra con tiza blanca. Era como aprender algo tan maravilloso para después sentenciarte a desaprender que ese arte era hermoso. La tortura de escribir se volvió tediosa y, pasado los años, la juventud rebelde comenzó a menospreciarla, porque la habían convertido en un instrumento de esclavitud. Después del colegio, las tareas eran interminables: copiar de la página 3 hasta la 100; pasar del cuaderno de borrador al cuaderno de Deber, todos los apuntes dictados por el profesorado. Entrar a una especie de acalambramiento  de la mano para cumplir con la tarea diaria era ni más ni menos, que un sometimiento inhumano. Obviamente que eso se traducía en rebeldía, en incumplimientos y luego en desacato familiar estudiantil. Las primeras fases de un entumecimiento generacional a raíz de un método que nos sepultó a muchos.

Recurrentemente vuelve ese sueño/pesadilla por las noches, cuando con mis compañeros disfrutábamos esos momentos que la profesora se salía del aula para caminar los 50 metros hasta la dirección. El descalabro que se armaba cuando la cancerbero se retiraba para darse un respiro del mal olor de la clase por el calor insoportable de los meses de septiembre y octubre, que pringaban con tierra el sudor de las once de la mañana, justo cuando volvíamos del recreo para terminar de escribir el testamento de tarea que nos dejaban en la pizarra.

Tal vez, si la escritura y la lectura hubieran sido utilizadas de otra manera para educar y no para castigar, habría más gente interesada en mejorar la calidad de vida del estudiante y de las personas y, nos ahorraríamos millones de dólares en tizas malgastadas repintando letras muertas que sin el talento son como piedras frías en el camino.


viernes, 21 de junio de 2019

EL ANGLICISMO UNA GUERRA DECLARADA


Para mí la guerra siempre estuvo presente. Las muertes, mutilaciones y gritos de dolor. La sufrimos en la pantalla grande, chica y ahora small del celular.

Desde allí deben venir los anglicismos. War, fight, hit the ball mother fucker. Todo lo relacionado a la violencia exportado por algunos países como un predeterminado lenguaje de acción. Soy un bróker dice el agente.

¿Por qué el inglés logró ganar esa guerra poco a poco con la publicidad oculta en las series y películas exportadas hacia nuestro continente hispanohablante? Es una mutilación del idioma,  cada vez que entramos a la era de la comunicación y de la tecnología. Allí  hay términos que nacieron y se reproducen como virus que infectan el disco duro de nuestra realidad cultural.

“Soy community manager” dice el administrador de una página de Facebook. “Si, de mi Fan Page”, dice otro. “Estoy mudando mi oficina a un espacio de Co-Working”, asegura el otro, para llevar su escritorio a un edificio donde otros empresarios  comparten no solo el espacio de trabajo, sino el baño, la taza de café y el papel higiénico.

¿Pero donde está más enraizado el virus impuesto por el anglicismo territorial? Pues, en las mismísimas cabezas de los consumidores. Ellos están buscando una “party”, o una “Hot Sales” de una empresa que hará descuento por cambio de inventario, o “stock”.

Es una guerra contra el castellano, no contra el español  como dicen algunos.

Hablar  inglés no está mal y tal vez es la mejor opción para comunicarnos a nivel mundial. Es más fácil de aprender que el castellano o spanish como dicen los gringos.  Pero hablar spanglish como quieren bautizar al nuevo idioma, parece una derrota declarada después de la guerra anunciada.

“Vamos al Mall, tengo un baby Shower, ya llegó el delivery”. Acosados por términos que los usuarios del idioma madre dejan penetrar en sus oraciones de manera tan pasiva. No responden de manera agresiva ante semejante invasión y prefieren adaptar las palabras a su vocabulario.
“Hasta la vista Baby” fue un cañonazo propio que la industria gringa  parece haber dado. Pero no, “Terminaitor” como lo nombran acá, venía como un caballo de troya.

Hay escritores cruceños como Giovanna Rivero  que han asimilado estas dos culturas en sus libros y, juegan adrede con esta invasión al idioma, de manera voluntaria, aplicando un estilo que dícese a priori al anglicismo, que es el arte de escribir como le dé la gana. Pero esta guerra declarada y asumida por la RAE debería ser de todos, dicen algunos, que ya han visto respuesta por parte de los defensores naturales del idioma castellano,  los ilustradísimos miembros de la Real Academia Española, que si no hubiera sido por Arturo Pérez-Reverte, no sabríamos que fueron o son hombres buenos.

Empezar a  creer que enriquecemos un idioma mezclándolo con otro puede tener grandes complicaciones en el futuro (si hubiese un emoticón en este paréntesis sería el de los ojos mirando hacia arriba tratando de entender esa frase) puede parecer muy apocalíptico proponerlo de esa manera  y, no creo que sea para tanto; pero sí para las memorias de las culturas, de los pueblos, las ciudades, las comunidades que usan el castellano como lengua madre, esa desconfiguración no se solucionan pulsando las teclas Ctrl+z .

Los pueblos que no conocen su historia o los errores cometidos en el pasado tienen la tendencia a repetirlos y esta invasión borra identidades que son códigos de programación en sociedades que vienen surgiendo de manera orgánica y que forman parte de ese  adn. Esa encriptación del idioma que protege la lectura y escritura de  muchas sociedades, puede ser dañada y expuestas a objetivos macabros, como bien lo muestra la película Real Player One, donde el diseño generado por la cultura pop recrea un mundo paralelo a la realidad como manera de escapismo social ante la inminente degradación de la realidad. *lo invito a que deje la lectura en este momento si no entiende la anterior acotación y piensa que está fuera de lugar; sí está fuera de lugar pero no puede evitar no ponerlo.

Vendrán más terminaitors, más temas de Daddy Yanky, a explotarnos el lenguaje, torturarán al “español”, pero nunca…nunca…nunca…derrotarán  la forma de hablar del lugareño. Ese espacio territorial metafísico inigualable vacunado contra los anglicismos, no sufrirá la deformación neoliberal, como dirían los socialistas anti imperialistas. O sino, pregúntenle al camba urbano que significa “Nelly, Nica, puej”; una deformación en bruto propia de la defensa selectiva del idioma transformada en auténtica piedra, como la bolivianita, o el “ahuringa” imperioso que significa: “en menos de lo que cante un gallo”.

Ese nivel de invasión, la guerra declarada, nunca  va  vencer a territorios como los propios del saber, donde nace y crece la cultura de un lugar: el empanizao, el majao, el tari; no serán reemplazados por ningún food truck, que venga por intermedio de un router o un wifi.

No habrá un “influencer” que influya jamás de los jamases  en nuestros decimes y diretes decimonónicos de nuestros interculturales. De esos nacidos en porongo o en la villa, en el Urubó “enclinicao” o en el San Juan de Dios. Esas mentes promiscuas nunca serán allanadas por el idioma extranjero sin antes no haber resistido como hacen los glóbulos blancos ante una amenaza infectante de bacterias en  un cuerpo vacunado.

The End

Diccionario:
  •      Anglicismo: Palabra, expresión o giro procedentes de la lengua inglesa que se usan en otro idioma.

"la palabra ‘software’ es un anglicismo en español; la construcción ‘estar siendo + participio’ es un anglicismo en español"

  •          Emoticon: Un emoticono o emoticón1​ (del acrónimo inglés emoticon) es una secuencia de caracteres ASCII que, en un principio, representaba una cara humana y expresaba una emoción. Posteriormente, fueron creándose otros emoticonos con significados muy diversos. Los emoticonos que expresan alegría u otras emociones positivas se clasifican normalmente como smileys (de smile, «sonrisa» en inglés).

  •          Camba: personaje oriundo de las tierras orientales de Bolivia; más propiamente dicho del que vive en Santa Cruz de la Sierra.


viernes, 20 de diciembre de 2013

EL CRONISTA DE SANVERLEING

EL CRONISTA DE SANVERLEING
 #ficción
@750palabras


Cuatro mil personas morían en el extranjero. El, que camina por todos lados, con sus patas de perro, no creía lo que pasaba alrededor de oráculo de Nonflest.

La criatura despiadada agarraba a los hombres por las piernas y los descuartizaba en cuatro pedazos: los brazos caían encima de los techos de las casas; las extremidades superiores en los árboles de manzano; la cabeza y el tórax en el río más cercano. Después de la victoria heróica registrada por Neflontes, el cronista de la época, poco y nada quedó del recuerdo de los pueblerinos, ya que él se encargó de recoger cada testimonio ignominioso y sacramentarlo con gritos de dolor. Llevaba en su morral una libreta de caña hueca y un bejuco para anotar. Su silibanto lo guiaba por las rutas, y mandaba toda su correspondencia, al problemario local, con las aves que pasaban al norte.

Neflontes había estudiado las acciones de los Corintianos, los Mecéfoles y los Austrianos: conductas similares y desastrosas. Lo que había ocurrido en esa localidad cerca del río, donde los Urutas residían, era algo que la historia llamaba: golpes del destino. Simulando escribir todo lo que escuchaba, a veces se memorizaba las palabras con el sonido propio del lugar. Si decían dolor, recurría al sonido intermitente de las aves  al cruzar el cielo. Si decían palabras que recurrían a la pasión, los colegía con los de los pasos de los caballos. Si replicaban los desajustes de la naturaleza, los remitía a los olores y causas nobles.

Ese día él pasaba por casualidad por el lugar, perseguía una historia como buen cronista, que lo lleve a la seducción de la palabra y al jolgorio de la información. Sazonaba en su mente la quisquillosa vida de los palestinos que habían huido de las tierras áridas de su territorio para caer en las selvas vírgenes del occidente. Neflontes, que había estudiado en los edificios mediterráneos de las grandes universidades en la colonia real, decidió dejar de contar muertes y vidas de gente que todo el mundo conocía para interiorizarse con el resto de los hombres. Fue así que llegó en plena refriega donde un monstruo de cuatro cabezas y seis patas, volaba arrasando con la población de un pueblo beduino, los Urutas, eran gente tranquila que vivía de la caza de mariposas y de reponer agua a las nubes. Subían anaqueles completos de agua dulce hacia los oráculos para nutrirlos de sabiduría y, reunían entre sí, la mayor cantidad de piedras preciosas que guardaban la memoria de los pueblos del mundo. Vivían internados en la selva meridional, extrayendo jugo de vetustos y manzanos del edén. Neflontes, que con su ojo refractor, fue llevado por caminos paralelos, escuchó los gritos y corrió hacia ellos.


En el interior de la comunidad habían túneles que llevaba al centro de la población, de los cuatro mil habitantes en la zona cero, solo quedaban cien, internados en una especie de cuartel general, custodiados por animales que medían más de dos metros, con cabeza de leones furiosos a cada lado del cuerpo, impeliendo la entrada de cualquier mortal por atrás y  por adelante. Lo guió un niño que Neflontes había rescatado de la garra de la bestia.

En el interior de la cápsula subterránea se encontraba todo el poder de la tierra, sumida en cuatro motores que hacía que se mueva el planeta. La reactividad de una máquina conectada a una planta simbiótica llena de raíces arraigadas a la piedra frontal. Un panel de placenta y plasma que monitoreaba los buenos y los malos pensamientos, los miedos y los sufrimientos, así como las alegrías y las esperanzas. Un montículo de piedras brillantes que eran extraídas de un túnel del tiempo, con la cual daban poder a la máquina reactora de toda la energía. el último de los motores era una pequeña tableta hecha de sirionó que servía de control y enchufe de poder central.

En ese vistazo general, Neflontes logró entablar su primera entrevista con alguien que daba las ordenes y que hablaba en todos los idiomas del mundo. Somos cien personas que estamos resistiendo al desastre universal, esgrimió entre susto y tragedia, hablaba con superioridad y templanza pero con el apronte de los hombres que no tienen nada que perder. Somos el último eslabón de las buenas causas, lo que usted ve, explicó, es la base central de todos los registros que la humanidad tiene como resquicio, es decir, aquí se guarda toda la verdad sobre nuestra existencia, resguardada en esta cápsula oculta bajo la tierra de los Urutas. Ellos han sido por siglos protectores de los designios del más grande de los espíritus y que ha dado vida a todo. El esplendor de su luz puede ser acabada si no resistimos esta lucha que tenemos frente a esta criatura de cuatro cabezas y seis patas.

Neflontes obligado a salir a empujones del lugar por los guardias que se dieron cuenta que no era un Uruta, lo votaron al centro de la pelea, pero ya casi todo estaba acabado, los cuerpos sin vida de los pobladores del lugar, la imagen sangrienta, el humo y el cielo confrontados.

Sanverleing era un Estado dentro de otro Estado, según cuenta los mapas cartográficos de la época, explicaba el cronista, era tierra bendecida con el mayor de los frutos, la manzana y la verdad. Todos se alimentaban de ella, la gente vivía de manera pacífica, antes de los Urutas, que en el idioma castellano significa luchador protector, habían llegado allí después de haber vivido dos mil años nómadas.

Los Urutas son gente pequeña, de rasgos frágiles, blancos como la nieve y fuertes como las rocas. Su jerarquía más alta, era el que poseía la mayor nobleza y fidelidad a la causa. Ellos sabían que protegían algo, pero no sabían exactamente que. Vivían debajo del centro de poder de parte del universo y sentían esa fuerza que los magnetizaba al lugar.

La criatura despiadada, que volaba arrojando ácido desde su boca, tenía cuatro cabezas porque se mezcló con los cuatro vientos del terror, fue ensamblado en la mente peligrosa de los que querían el poder total, sus piernas fueron creciendo a medida que en las peleas se le eran arrancadas, a su favor, su metamorfosis celular creada en un experimento científico de clonación, le daba las propiedades de reproducirse y crear nuevos miembros y extremidades desmembradas. Era una mezcla de dinosaurio con dragones, sacados de los libros de la edad media.




jueves, 19 de diciembre de 2013

El Big Brother - La importancia de ser el hermano mayor


@750palabras

La importancia de ser el hermano mayor, la  percepción de padres y madres que creen ver crecer a sus hijos, unos más grandes que  otros.

Cuando Matías nació, Lucas creció cinco centímetros, articuló mejor las palabras, utilizó lenguaje gestual acorde a la situación. Ese día él dejó de ser el Bebé de la casa. Cosa rara porque todo el mundo decía que el nuevo integrante de la familia se parecía tanto al primero, que daba la impresión de que hubiera nacido de nuevo.

Medianoche, los cólicos volvieron otra vez, ya casi nos habíamos olvidado que los eructos, el neogasol y las manzanillas, eran parte del diario vivir del nuevo niño. los pañales de recién nacido, las bañeras esterilizadas y las mamaderas de vidrio, todo volvía a repetirse. Pero algo que no llegábamos a entender era, por qué Lucas, el hijo mayor, había crecido tan de golpe, de la noche a la mañana, después del parto, su semblante cambió, su mirada era adulta, y sus huesitos de niño tierno se estiraron. Donde quedó el bebé que nos había acompañado durante cinco años.

Matías a cada mamamerada crecía exorbitantemente, sus brazos se volvieron robustos, su cuerpecito frágil en una bola inmensa de piel lechosa  llena de rollitos que le sobresalían  de su  body. Todos sorprendidos alrededor de la cuna mirábamos con asombro el desarrollo de ese angelito que comía cada dos horas y vomitaba el residuo lactario. Las noches parecían eternas cuando no podía conciliar el sueño por un gas mal distribuido en la barriga del neonato. Cinco semanas y todo parecía normal; menos el hijo mayor, que a cada mirada cariñosa regalada a Matías, su semblante dibujaba un ceño fruncido tan marcado como si se mirase en el espejo de su padre, calca de una actitud de adulto, confundida con la de un niñito.

Falsas eran las aseveraciones, como todas son iguales, cuando emprendimos hacia las vacilaciones, hacia lo que veíamos que iba a ocurrir, diez meses antes la noticia de que un bebé iba a  crecer en la pancita de mamá ofrecía una alegría rara, tonta, de esas que nadie se las cree. - Todos contentos, y ¿por qué? porque alguien más va a llegar a la casa, va a compartir mis juguetes y mis espacios de amor, cariño y atención -. eso es lo que dicen los libros que va a pensar el niño o piensa en defecto, lo que nadie nos dijo era que iba a crecer de esa manera.

tiene las piernas largas, la cabeza ha crecido tanto, sus ojos miran diferente. Piensan diferente, hablan diferente, argumentan bien, da miedo pensar que ya saben que es lo que va a pasar, a cada palabra arrojada al vacío como parte de un plan, lloran, gritan y mensajean directo a la mente de los padres, como manipulando el orden de los factores para acelerar el trance hacia lo que ellos ven conveniente hacer.
Un estudio científico acaba de aseverar que la principal causa del crecimiento de los hijos es la distorsión subjuntiva de los verbos, de los adjetivos que uno utiliza por no llamar las cosas por su nombre.

Los hijos no son más que seres humanos que se desarrollan según la alimentación y la salud que les sea proporcionada, lo demás lo recogen en el camino. un niño con silencios en demasía y falta de comportamiento social es porque no tiene con quien compartir y explorar su lenguaje; al contrario, niño que explota en su comportamiento hasta ser demasiado hiperactivo, es por la sobrecarga de información y de energía que se le proporciona.

Las sociedades modernas tienen ese plus que le generan a los nuevos integrantes de la familia. La hiperactividad la conciben ellos como algo normal, no va más la lentitud del tiempo, el espacio perdido para jugar sin pensar que hay miles de cosas más en que distraerse, sino que es lo opuesto, queda tanto por hacer, la fatiga mental y el desespero por llegar a tiempo a hacerlas, se ha convertido en una especie de enfermedad mas que hay que curar.

Lo que explica el estudio, es que tanto la madre, el padre, y el hijo  que acaban de recibir a esta personita que se ve tan tierna, provocará efectos de distorsión en la realidad. Creceremos más, de brazos, piernas y matrices; los senos se achicarán, los hombros se fortalecerán, la voz tendrá un timbre especial y los espacios de la casa se reducirán. Seguro también encontraremos coincidencias en un montón de detalles como ser: Tiene mi mismo color de ojos, dice el padre; tiene mi misma nariz, dirá la madre; pero el hermano mayor, la única similitud que encontrará es que esos mismos mimos que le daban a él, ya no se lo darán más. ¿Por qué? porque aparentemente, el niño creció, es el hermano mayor, y vive ya en otra clase de mundo, es un infante pero es el hermano mayor y, está obligado a madurar y a enseñar con tono mayor. Ser valiente, dar el ejemplo, ayudar a hacer las cosas, y de pronto, el rato menos pensado, el castillo de naipes se caerá estrepitosamente.




miércoles, 18 de diciembre de 2013

La persona más inteligente y más triste del mundo.

TONTA DE AMOR


@750palabras


Que chistoso es el cerebro, te puede hacer la persona más inteligente y más triste del mundo.

Cuando Ángela cumplió 10 años, le regalaron una muñeca tamaño gigante, cerraba los ojos y lloraba cuando le sacaban el chupete. Esa tarde, que jugaba a ser mamá de una niñita de plástico, al cruzar el umbral de un alambrado que rodeaba la casa apenas terminada, se rasgó la cara con el filo de la púa del alambre,  y le abrió una herida debajo de la mirada, que la acompañaría por el resto de su vida.

Cuando cumplió 15 años, en vez de fiesta,  se confirmó  en la catedral como fiel servidora católica, con su vestidito blanco, guantes y rosario en mano, emprendió  una marcha hacia la pubertad dolorosa, fingiendo no tener nada en el rostro. La tristeza se apoderó de ella.

El colegio lo pasó con elevados promedios, calificaciones propia de una estudiante  sobresaliente. Se aprendió los números romanos hasta el mil, la profesora de historia la adoraba, en lenguaje nunca tuvo problemas, peor en religión que se sabía al dedillo la cruces y los designios de los mandamientos.

Luego vinieron las clases en los institutos, las declaraciones forzosas de trabajo, las imaginarias sesiones amatorias lejos de casa, los piropos por la calle, caminando por la plaza, subiendo al microbús, dedicándose a pintar sonrisas amargas en los labios. Todo el mundo sabía que esa mirada con el rostro rasgado ocultaba algo, el misterio de lo incierto, el silencio de la tragedia, el terror de la mente.

Era un suplicio levantarse, caminar hasta el baño, abrir el grifo, mirarse al espejo;  el cerebro le había configurado una mirada devastadora, inescrupulosa y desacertada. Era una mentira cada día cuando decía que el problema que le había provocado esa cicatriz lo había planeado alguien malo. que alguien había pensado arruinarle la vida una y otra vez cada mañana. Todo un tormento, mares nefastos de pensamientos negativos golpeando contra su rostro.

En el pulpito, el cura clamaba, la iglesia se silenciaba y atormentada por la acusación escuchaba decir: "cada uno de nosotros somos dueños de nuestro destino, pero solo una persona te hará libre" La libertad pensó, ¿cuándo será el día que conozca la libertad? se preguntaba; se encontraba presa de una imagen, de un dolor que la cegó y le cambió la mirada; un simple evento, un hecho nutrido de imprevistos. ¿dónde estaba la libertad ese día para no haber elegido salir a jugar al patio, dejar la muñeca tirada y atrincherarme en mi cuarto?, rezaba en la iglesia una y otra vez.

Un veneno maldito tenía esa púa de alambre se decía, un virus infeccioso que desarrolló todo su potencial en el espíritu de su amargura, sentimiento aparte, involucrado con los designios mal entendidos de los mensajes bíblicos. ¡Sos tirana de tu mirada!, se repetía una y otra vez, ¡sos tirana porque no te permites ser feliz! se castigaba inexorablemente cada día. La repetición es una causa del cerebro, es esa maquinita que procesa todo lo que guardamos y ordena con comandos   en un computadora para procesar ordenes que aunque vayan en contra de uno, se ejecutan  una y otra vez. La inteligencia nunca es un factor de credibilidad de nada.

Como parte del castigo, el cerebro, influenciado por recuerdos machucantes de escenas de castigo, decidió enviarla al otro lado del mundo, a buscar el amor con alguien más triste que ella. Salió con las maletas llenas de esperanza, con el martirio detrás. Llegó a cruzar la frontera y se encontró con el destino, despiadado y maloliente, recurrió al aprendizaje de los vientos y los cometas y, se dejó llevar por las cauces del rio de la aventura. Se desnudó frente al espejo, se miró perdidamente, sin encontrar una herida más que la de su cara, y pensó, soy perfecta. tengo el agrado de presentarme ante ti, le dijo a su amante  improvisado y provisional, virgen y despojada de toda enseñanza perturbadora, de iglesia y colegio de convenio, para asegurarme ser tuya por un trance de mediodía.

Caminó por la vieja Europa, repasando en la mente las calles de su infancia, miraba en los vitrinales de las grandes tiendas en Madrid, la cicatriz que le había marcado la vida. Susurraba alegre, que prefería vivir tonta de amor, a inteligente en soledad. Emborrachada de tanta locura, se olvido de sus defectos y corrigió algunos comandos mentales que hacían a  su cerebro, su carcelero, proxeneta y demandante.

Cuando volvió, después de 2 años de autoexiliarse de sus pecados, se encontró de nuevo con ella misma, se miró y se reconoció, ¿Dónde estuviste? le reclamó, su imagen fragmentada de su niñez y adolescencia, seguían caminando alrededor de su mente.






martes, 17 de diciembre de 2013

La procesadora de datos emocionales


EL CONTADOR DE SEGUNDOS
Procesadora de datos emocionales

@750palabras


Vivía contando los segundos de todos los eventos de su día. las horas de sueños, los  segundos perdidos, los pasos andados, ¡todo!

Una mañana caliente, en pleno segundo anillo, cuando el rojo lo frenó en seco, y el semáforo inteligente le dio la cuenta del tiempo que iba a permanecer allí, apostillado en su auto, soportando el sol quemante del casi mediodía, empezó a contar: 36, 35, 34, 33...y así hasta llegar al esperado verde para continuar por el carril derecho. Luego llegó el siguiente semáforo, y comenzó la misma cuenta, pero esta vez de memoria, mientras miraba al mimo que jugaba con cinco pelotas tiradas al aire, para que al final del conteo, reciba una moneda de regalo por semejante proeza.

Pasaron los días, pasaron los meses y Eduardo no se había dado cuenta que el hábito de contar todo,  segundo a segundo,  lo había desarrollado a tal punto que se tornaba obsesivo: sacaba las cuentas de gastos  diarios  una y otra vez, contaba los billetes que residían en su billetera y los quintos que tintineaban en el bolsillo, sumaba las veces que se levantaba por las noches:  él, su esposa y sus hijos. Los pitazos que daba el guardia en su ronda nocturna, llevaba las cuentas de las veces que los vecinos discutían.

10 segundos para esperar el elevador, 20 segundos para subir hasta el segundo piso, 5 segundos para que se abra la puerta. 4 pasos para llegar a la casa, dos vueltas a la llave de la entrada  principal, y 2 cucharadas de café con 4 y media de azúcar. Contaba los pasajeros en los micros, los postes de luz a su paso, los autos estacionados por cuadra, los quintos que recibía el loquito de la Avenida Brasil para recaudar para su pucho.

Nunca fue bueno para las matemáticas pero le gustaban: cuando estaba en el ciclo intermedio del colegio Mariscal Sucre, se desesperaba por pasar de la simple aritmética a hacer problemas de Algebra, lo miraba al Baldor como un libro desafiante, al cual quería vencer. Nunca lo hizo, su capacidad de concentración le impedía pasar la tarde completa traduciendo todos esos números amarrados por cuentas que al final del compendio de problemas matemáticos, los podía adivinar sin esforzarse mucho.

Un día malcriado, el profesor de matemáticas, le puso un cero tan grande, en su hoja de examen, que tuvo el temor de mostrarle a su padre, ese día comenzó a estudiar caligrafía para falsificar la firma de su progenitor: treinta años después, le  confesaría su astucia,  en una transacción cualquiera, cuando el hombre cansado de la vista, le pide firmar por él.

Guardaba  las cuentas de las mujeres que había llevado a la cama, las horas perdidas en los micros yendo y viniendo, los goles marcados en la canchas de los barrios de la ciudad. los libros leídos y las películas vistas. todo desordenado en un trajín diario que se acumulaba en su memoria.

Siempre pensó que en los números estaba la solución a todos los problemas habidos y por haber. La reducción de los errores, la contabilización de los éxitos, la simulación de una trayectoria en base a las estadísticas, ¡todo!; pero, lo que no entendía era, porque nunca llegaba a la cuenta final. la sumatoria de todos esos eventos, la transversalización de toda esa información no la había podido capitalizar.

Un día, en su locura de llevar todos esos datos a una máquina, decidió construir una procesadora de datos, que arroje como cuenta final, las veces que perdió y ganó,  haciendo la contabilización de esos números, una herramienta para entender, que más allá de contar y contar, está el entender, a cada paso, a cada segundo, lo que ocurre alrededor.

la matriz principal, el eje funcional, era su familia: la veces que le decía que los amaba, los momentos cuando más se enojaba, los días enfadado y las noches cansado de alegría. Los dientes de leche de sus hijos, las veces que repetía "te lo dije", los momentos tristes y los momentos alegres, los dejavuses y las repeticiones propia de la automatización de las cosas. Los "claro que si" y "los como no", los "te amo" y los "te odio". Las horas frente al monitor del televisor,  de la pc y de la tablet. Las fotos sacadas con el smartphone, los clics de "Me gusta" de las fotos subidas al facebook, y los tuit retuiteados por otros. Una interface de datos propio de la inteligencia emocional, vectores con líneas funcionales trazando las puntos de equilibrio cuando las ganancias son absolutas o las pérdidas devastadoras.

Al terminar la máquina, Eduardo, agarró su procesadora de datos emocionales, y la  encerró en una caja hermética, llena de claves de seguridad y la guardó en el fondo del mar de sus preocupaciones, como quien siembra una semilla para cosechar en el tiempo, los números perdidos de su vida.





lunes, 16 de diciembre de 2013

LA DESIGUALDAD EN TIEMPOS DE RIQUEZA

LA DESIGUALDAD EN TIEMPOS DE RIQUEZA

@750palabras


Cuando el presidente firmaba el decreto del doble aguinaldo sentenciaba, con voz de pastor, que la igualdad ya no era más una utopía.


Cinco de la mañana, las campanadas de la iglesia central daban a gritos de hierro la voz de alerta de que el día había comenzado. En el gabinete ministerial, desde la silla del ministro de economía, la certeza de que el dinero acorralado en cuentas de bancos de empresarios, muy pronto, saldrían a borbotones, cayendo directamente, al bolsillo de los empleados.

El cálculo era certero, inimaginado, perverso por otro lado. La mayoría de la gente que trabaja lo hace de manera independiente, sin hacer ni esperar por otro, solo valen de sus esfuerzos artísticos por ganarse la vida. Algunos cocinan, otros limpian, muchos barren, la mayoría revende lo que encuentra en el mercado negro. Otros piensan y creen en el héroe empresario, en el hombre que se va a sostener por su propia cuenta y va a dar trabajo a otros, aunque sea para sobrevivir, pero lo va a hacer.

Cuando el párrafo primero ingresa a la hojilla en blanco y pinta con tinta negra la norma, los muchos y pocos que estaban sentados alrededor del presidente no sabían de que se trataba, quizás porque ellos también son empresarios, y no era bueno prevenir para lamentar. Ese es el objetivo, herir pero no matar, decir para luego desdecir y quedar sano de toda locura.

Al promediar la medianoche, todo estaba resuelto, al día siguiente la gente se iba a levantar con dolor de cabeza, por beber un trago que emborracharía de dolor y de alegría. Los empresarios, agarrados del periódico, leían con asombro, una suerte de mal chiste, refutado con fuentes oficiales; mientras tanto, los incrédulos trabajadores, obreros, proletariado ajustado a sus medidas, tampoco entendían que era un segundo aguinaldo, hasta que cayeron en razón, y comenzaron a beberse su decimo cuarto sueldo del año, sin haberlo recibido.

La economía es una prostituta, que se deja con el que más tiene, es su trabajo, no es una ofensa, es su negocio, no una posición política. Entonces cuando a la economía se le arroja dinero a mansalva a la calle, se genera una pira que arde hasta el cielo y fermenta un engendro llamado inflación. Este monstruo luego se come parte de los sueldos, de los saldos remanentes después de haber logrado cubrir los costos de la canasta familiar. Pero eso no es nada, es un monstruo que llega y se instala y pone su propio puesto de comida en el mercado, donde el precio que el dispone es lo que los demás también proponen.


Las empresas, saqueadas por la inconsciencia de quienes apenas han administrado su propio dinero para dar trabajo a otros arriesgando su propio capital, se encierran a buscar soluciones, estos seres vivos que son las empresas, comienzan a pensar en desmembrarse, a decapitar ciertas partes del cuerpo, para sostener el peso del resto de la estructura orgánica. Hay que sacrificar, y casi siempre el sacrificio es humano, no venden activos, decapitan recursos humanos, gente que feliz por un segundo aguinaldo, no saben que están perdiendo a corto plazo, su única fuente laboral, a diferencia de los que gobiernan, que tienen comprado hasta sus ataúdes para irse al más allá a disfrutar de sus riquezas que les ha dejado la gobernancia pública.

No hay reparos, el mal ya está hecho, valga la redundancia, que aunque no se hayan nombrado antes, los muertos en esta guerra siempre son los supuestos beneficiados de estas normas, de estos doble aguinaldos, que son como bayonetas cuando llegan a atravesar el cuerpo sin previo aviso.


Los presupuestos quedaron añicos, las planillas sin bordes en blanco porque los números grandes no caben en boletas de pagos de caja chica. Los instrumentos financieros y las movidas seculares pasan a ser obsoletas y el intercambio de rezos en las iglesias  aumentan, donde los fieles dueños de empresa, jefes de poco y nada, buscan refugio, aunque sea en la repetición de palabras de consuelo para no ser condenados a un embargo por falta de pago de una obligación financiera o fiscal.

El año que subió un empresario al poder, lo vendió todo; el año que subió un proletariado al poder, lo regaló todo. El primero vivía de comisiones por venta; el segundo de adulos y victorias pírricas. Pareciera que la igualdad en tiempos de riqueza es lo mismo que la desigualdad en tiempos de pobreza, no importa el orden de los factores, el resultado es el mismo.