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viernes, 23 de septiembre de 2016

ABOUT HAVING A BAD DAY

Cuando me siento realmente confundido, salgo a correr. Al running. Esa moda. Qué bien que llegó.

No importa, es esencial salir a correr. A despejar las dudas. A comerse un par de kilómetros o al menos unos metros. De eso se trata. Despejar la mente. Atravesarte a los pensamientos que no colaboran con los planes. Es definitivamente estresante, tratar de llevar un plan a cuestas. No se puede procesar toda la información que aparece día a día. Cada minuto hay un dato el cual almacenar. Cada centímetro hay un segundo el cual pasar. No se puede vivir de sueños. Hay que hacerlos realidad.


De esa manzana podrida comen muchos. Pensando que el gusano no está. De esa fruta prohibida muerden todos. De la que te deja la duda y se manda a mudar. El mejor ejemplo bíblico es la serpiente. Que se arrastra y llega a trepar por tus más torcidas fantasías. No esas de sexo ni de juerga. De esas que te excitan pero al final parecen no avanzar. Sueños pues le dicen al final. 

Ayer conversaba con un hombre que no dejaba redimirse. Su profesión no es del todo lo más redituable como para manejarse tranquilo en la vida. Y tiene que hacer algo, que es lo menos profesional para él, pero lo más efectivo para llevar billetes a la billetera. Pagar las cuentas se reducen los sueños. Pensar que persistir a veces implica seguir cavando el pozo donde te van a enterrar. 

Yo predico la igualdad a partir de la independencia y del individualismo. No creo en el convencionalismo que propone el socialismo, con sus herramientas dirigentes. Creo en la prosperidad de la persona y a partir de ahí la de todo un grupo. Esencialmente el núcleo familiar. Es por eso que pido a la gente que trabaja conmigo busque superar ese trance de empleado – empleador. 

No es necesario vivir toda la vida aprendiendo a hacer algo. Si no también es necesario crear algo, para aprenderlo. Y luego de creado y aprendido, venderlo al mejor postor. Los sueños son, como esos impostores, que disfrazan una buena oferta y luego te quitan el décimo sueldo y se mandan a largar. Sin nada más que hacer llega la resignación. Y es ahí donde aparece de nuevo el holograma del sueño. Yo quiero, yo deseo. Es un buen comienzo para una decepción. A muchos les pasa. No saben que en el error está la esencia de la búsqueda de la solución. Entonces, para que vivir atrapado en un sueldo, metido en una función, afanándose toda la vida para vivir preso.

De eso se trata el Blog. La libertad de expresión. No necesito reglas de otros para cumplir las mías. Dependo de los esfuerzos mentales y físicos que me ciño cada día. Pero no soy un dictador ni capataz de látigo suelto. Soy más un liberal que deja que el espíritu se desate hasta el último de los límites. Allá donde no queda más espacio para seguir explotando la creatividad. Es cierto. Los demás piensan que llegar lejos, es aguantar horas y horas, en una función, dentro de una empresa. Lo correcto es darle a la empresa ni más de lo que debes, ni menos para crecer. Es una ley o fórmula que hay que tenerla clara. 

¿Hacia dónde va tu voluntad? ¿Irías en contra tuya cuando tus ganas te piden hacer otras cosas?

 Piénsalo, cuáles son tus prioridades. ¿la de los demás o las tuyas?

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