martes, 28 de febrero de 2017

AND THE OSCARS GOES TO

Cuando buscamos Premios Oscar encontramos la siguiente información en Wikipedia
El premio Óscar —también llamado «premio de la Academia» o en inglés, Academy Award— es un premio anual concedido por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (en inglés: AMPAS; Academy of Motion Picture Arts and Sciences)1 en reconocimiento a la excelencia de los profesionales en la industria cinematográfica, incluyendo directores, actores y escritores, y es ampliamente considerado el máximo honor en el cine.2 El Óscar es llamado oficialmente «Premio de la Academia al Mérito», y es el principal de los nueve premios que otorga dicha organización.

Voy a destacar el escrito de premio de la academia al mérito con la justa razón de lo sucedido el pasado domingo en la ceremonia de los Premios Oscar 2017, un sinsentido dado a conocer en tantos años de realización de la ceremonia, en un lugar donde la patente es “todo perfecto”, no hay cómo salga algo fuera de lugar.
Es increíble lo que pasó en ese momento en que la confusión se apoderó del mundo del espectáculo, y  no fue una escena con los mejores efectos especiales, ni la mejor actuación del año, ni nada parecido, fue la confusión la ganadora del Oscar al mérito. O al demérito.

El acto formal, en el cual los premios son presentados, es una de las ceremonias más prominentes y prestigiosas del mundo, y es transmitida en vivo anualmente para más de cien países. Es también la ceremonia de entrega de premios más antigua en los medios de comunicación, y sus equivalentes: el Grammy iniciado en 1959 (en la música), el Emmy iniciado en 1949 (en la televisión) y el Tony iniciado en 1947 (en el teatro) han seguido el modelo de la Academia.
La AMPAS fue concebida originalmente por Louis B. Mayer, presidente de Metro-Goldwyn-Mayer, como una organización que mejoraría la imagen de la industria del cine y ayudaría a mediar en las disputas laborales. Los Óscares fueron creados más tarde por la Academia como un premio «en mérito al logro obtenido» en la industria del cine.3

La transformación de un evento de esta magnitud donde es difundida por más de 100 paises, es de relativa importancia. Saber si Leonardo de Caprio es ganador o no, si La La LAnd perdió o no, o si  la historia del joven indú ganó el corazón de lo cinéfilos en las salas de cine, es mera influencia mediática que no va más allá de lo que sucedió la noche del domingo. Pueden parecer incoherencias, pero si vemos que la reproducción del error ha llegado a más países que los que lo que lo difundieron han cometido el craso error de llevar a la pantalla la imperfección hecha cine. Nada para ganar, nada para perder. El aprendizaje tal vez sea, que la mejor forma de comunicar es a través del error. Que el mundo está hecho de eso y que las publicaciones después de eso son la verdadera ganancia. Los que ganan son los que devoran la info desde cualquier plataforma  y no desde la sala del cine.



El siguiente enlace traduce más o menos lo que piensa todo el mundo
El humorista Jimmy Kimmel, encargado de presentar la 89 edición de los Oscar, ha hablado durante el monólogo con el que abre su programa de televisión sobre el error de la gala de los premios de la Academia, que concluyó con un final esperpéntico al anunciar Faye Dunaway y Warren Beatty, por error, que La La Land había ganado el Oscar a la mejor película, cuando en realidad la vencedora había sido Moonlight. Imágenes 1 Foto "El plan era finalizar la gala en un asiento junto a Matt Damon, por cierto, para que no haya ninguna confusión sobre quién ganó, Matt Damon perdió", bromeaba Kimmel sobre su pretendida y fingida enemistad con Damon, sobre la que suelen bromear. "Así que estábamos allí sentados viendo aquello y pensé, 'oh, el presentador debería subir al escenario y aclarar esto' y entonces recordé que yo era el presentador", rememoraba. "Estaba ya suspirando por ser el final y de repente se convirtió en un uno de esos programas de pruebas de paternidad de Maury Povich. Fue el final de TV más extraño desde Perdidos'. "La la land fue el gran ganador y el gran perdedor de la noche", ironizó el presentador. "Cuando el productor de La la land anunció que en realidad la ganadora era Moonlight mi primer pensamiento fue 'coge el oscar y sal corriendo'". Pero se dio cuenta de que estaba "parado allí como un idiota sintiéndome mal por aquellos chicos, pero también tratando por todos los medios de no reírme". Tras la ceremonia el presentador fue al camerino para hablar con Warren Beatty y tratar de ver qué había pasado. "Al hacer un espectáculo como éste que no eres sólo el presentador, también eres el detective al mando", dijo. De hecho, "Warren B

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http://www.20minutos.es/noticia/2971583/0/jimmy-kimmel-final-oscar-final-mas-raro-lost/#xtor=AD-15&xts=467263

Fue el final más raro del mundo, donde estaba el héroe en ese momento, me pregunto. Si Hollywood, el entertaiment system trabaja siempre sobre finales felices y la búsqueda del tesoro, o regresar con el premio, por qué los malos no perdieron de verdad esta vez.

La realidad es otra y los que construyen  en escenas tras escenas, es nada más y nada menos, que mera ficción, incluso cuando hacen biografías o documentales sobre un montón de tags que conducen al mundo hacía un edge idílico.

La confusión y el error, fueron los protagonistas de esa noche. Nadie sabe cómo aparecieron en escena, pero la cara del presentador de la info que daba por ganador a uno y perdedor de otro, fue la presa principal de ese despilfarro de tiempo on air y de dinero.

La auditora PricewaterhouseCoopers (PwC), la empresa encargada de recibir, contabilizar y velar los resultados de los Oscar, ha lamentado a través de un comunicado el error sucedido en la gala de entrega de estos galardones y aseguró que está investigando lo sucedido. Imágenes 2 Fotos La 89 edición de los Oscar celebrada el domingo concluyó con un final esperpéntico cuando Faye Dunaway y Warren Beatty anunciaron, por error, que La La Land había ganado el Oscar a la mejor película, cuando en realidad la vencedora era Moonlight. "Pedimos perdón sinceramente a Moonlight, La La Land, Warren Beatty, Faye Dunaway y a los espectadores de los Oscars por el error que fue cometido durante el anuncio del Oscar a la mejor película", expresó el comunicado.

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http://www.20minutos.es/noticia/2970685/0/pricewaterhousecoopers-investigara-error-oscars-la-la-land-moonlight/#xtor=AD-15&xts=467263


La confusión,  el error y el perdón se suman a todo este zafarrancho de imágenes que protagonizaron los capos de la industria cinematográfica.  Son pocos los que pueden saber en realidad que fue lo que pasó y muchos los que nos vamos a quedar con las ganas de saber que fue en realidad lo que ocurrió y en la historia quedará una versión reducida de esa verdad porque al final, a casi nadie le interesa saber que pasó, porque el mundo rueda hacia otros lares.   

sábado, 18 de febrero de 2017

INFLUENCERS E INFLUENCIADOS



¿Qué es ser influencer? O ¿Quién es influencer? Una pregunta que desata muchas observaciones. Lea atento para no perderse.

Esas son las preguntas planteadas a un experto, Mariano Cabrera, sobre lo que estamos viviendo en nuestros tiempos. Es bueno diferenciarlos, explica o contrastarlo con otro concepto. El influencer, a diferencia del Líder de opinión es el que ha formado una comunidad a partir de sus habilidades, conocimientos o astucia. 

Desde mi punto de vista y no contrario a lo que dice Mariano, pienso que crear una comunidad puede pasar por un proceso algorítmico o por un proceso espontáneo. Cuando una persona, en su contenido diario, semanal, mensual o anual, genera una cantidad de personas que lo sigue en las redes, - no necesariamente en todas, pero si le hace un seguimiento y, no solo se suscribe sino que, fideliza su atención hacia esa persona y, en la fidelización de ese seguimiento espontáneo, es claro que – esa persona que crea y documenta, se predispone a ser influenciador y por lo tanto, la comunidad a ser influenciada. 

Algorítmicamente, digo, aprovechando que la palabra – ritmo- se encuentra en medio del concepto matemático, - es porque, cuando se realiza un proceso de producción de contenidos y difusión constante, se genera automáticamente un movimiento telúrico digital, que despliega olas hacia la playa de sus contenidos, poniéndolo en ese contexto metafórico. Y, es lo que genera que mucha gente pueda verlo,  - ya sea de paso, porque alguien lo recomendó, o porque simplemente le apareció entre las sugerencias: ya que como Google piensa en todo, antes de abrir una cuenta, pregunta tus gustos, además que utiliza todos los motores de búsqueda para seleccionar el material que deseamos o pensamos buscar. Es una cuestión ya que sobrepasó al futuro, ese que pensábamos que iba a ser, y al final nos dejó con la boca abierta. La inteligencia artificial, - no como nos la muestran en Terminator, sino, como la presenta la introducción de datos a un software de programación para encontrar los misterios más recónditos de nuestros deseos o pajas mentales, - diseña una estrategia, a partir de las etiquetas sembradas en el camino digital, para abastecernos de información, que supuestamente nos arrastre hacia ese oasis interminable de cocos binarios, donde uno (un coco binario) puede ser abierto y otro no. El algoritmo, la fantasía que todo matemático tiene, es lograr destapar esa caja de pandora de contenidos, donde se encuentre lo más preciado: el entretenimiento, la información o la formación, con el objetivo final de poner publicidad allí. 

Macabra cultura, que va dejando la cajita boba, por los teléfonos inteligentes. Tan inteligentes que sostienen a su dueño de la mano con la espalda del artefacto. Es un dominio total el tener el mundo en las palmas de las manos.  Y, en el pulgar, que apunta el contenido, que lo arrastra por la pantalla, que lo linkea hacia otras redes, donde – supuestamente - el mundo existe, donde el Influencer puede cambiar, aunque sea unos cuantos grados, la conducta de las personas a la hora de comprar.

La fórmula es sencilla. Y no hay mejor metáfora que la de la araña, que teje sus redes alrededor de un grupo de bichos que se sienten atraídos por un foco y su luz brillante. Teje las redes esperando que los bichos, salgan de su zona de confort y, queden atrapadas en la telaraña. El fin por supuesto es otro. La araña se alimenta de esos pequeños insectos que quedan atrapados en esa trampa mortal. 
Por lo tanto, la estrategia de la Araña es esa: tejer las redes, que llevando ese ejemplo al mundo práctico de las redes digitales, la araña influencer, en este caso una persona común y corriente, crea primero sus redes: Fan Page en Facebook, una cuenta en Youtube, otra en Twitter, otra en Instagram, un Snapchat o Pinterest tal vez. Espera que con la generación de contenidos, que es el hilo fino de la araña, pueda atrapar a sus seguidores, a esa comunidad atrapada en esa trampa digital. No para comerlos, sino para poder influenciar en algo. Ya depende de cada persona que quiere mostrar y que quiere cambiar o modificar en esa comunidad. 

domingo, 12 de febrero de 2017

ANTES NO ERA MAS FACIL

«Antes no era más fácil», me decía Fabio Zambrana, en el entretiempo del partido que disputó Oriente Petrolero vs Petrolero.
Es casi un ritual, ir a comer panza rebozada en el estadio. Es algo que se debe de hacer por más que las panzas no sean de las mejores. Es el momento que uno puede encontrarse con viejos amigos o una charla casual sobre todo y nada, con cualquier persona que esté en el lugar, cumpliendo el rito.
Fabio Zambrana ha estado en  La lista del Billboard por su canción «La bomba». Fue un hit mundial. Todo el mundo bailó al ritmo que Fabio impuso. El cuenta en su libro como logró llegar hasta donde llegó. Sus inicios, sus experimentos y combinaciones. Su esfuerzo y su tenacidad. Un tipo muy interesante, por demás de carismático, y que no desaprovecha ni media oportunidad de contar su historia. Porque sabe que vale la pena repetirla, en cada ocasión. Porque a alguien le puede servir, creer que puede tener su propio hit.
De eso hablamos anoche. De lo difícil que fue y no como muchos piensan que fue más fácil. Ponete a pensar, decía Fabio, yo hace 25 años, no tenía facebook, ni twitter, ni youtube. Hacía la analogía representando la idea a otro cantante joven que está para hacer un hit, pero todavía no lo encuentra. Él, dice Fabio, tiene muchas más herramientas de comunicación que yo, como va a ser más fácil ANTES, si hoy tenemos más formas de hacer conocer lo que hacemos.
La lógica es sana, el análisis perfecto, el lo entiende a cabalidad. Por eso aceptó dar una conferencia, una charla sobre el matrimonio, a pedido de la gente que le escribe en sus redes sociales, y no lo quieren dejar ir, aunque él ya haya anunciado que se retira de los escenarios.
Hoy comparte su alegría con su esposa e hijo. Y sigue creando hits. Su compañera de vida tiene cáncer, y su canción favorita se la dedica a ella. Y sigue inspirando, porque en momentos difíciles, lo fuertes siguen apoyando lo que los apasiona y aman.
Oriente perdió por dos goles de local, por suerte lo encontré sentado en el mismo lugar de siempre, que se lo encuentra en el entretiempo de los partidos, y me salvó la noche. Con su ejemplo de vida.

viernes, 10 de febrero de 2017

QUE SE LLAMA JOAQUIN SABINA

«Más raro fue aquel verano, que no paró de nevar»

Canta Joaquín Sabina. Lo escucho en spotify, mientras reviso en SnapChat, las locuras de Alejandro Apodaca, que acaba de lanzar un nuevo tema denominado «Churrasco» que también está en spotify.
Joaquin también lo hizo, yo lo supe por Twitter, en un enlace de un portal español, compartían el video, donde confesaba: «Lo niego todo»

Yo también lo niego todo, me dije. Me niego a creer que pasaron más de 20 años, desde que lo descubrí en la casetera del minicomponente de mi hermano mayor, dando vueltas una y otra vez, la «del pirata cojo con pata de palo».

Desde ese día, lo confieso, que me volví un «Sabinero», que cantaba sus canciones de memoria, y hasta pensaba que lo que decía en el bar, era tan cierto como la de las medias negras, en un paso cebra.

Me creí todo, y me niego a pensar que a Sabina le entró la edad. Que aunque nunca pensó pasar del vinilo, yo lo busco en YouTube y, su obra entera me aparece. Hasta una entrevista con Arturo Pérez-Reverte, que de deliciosa y de innegable calidad intelectual, la puse en mi playlist y le di me gusta, la compartí en facebook y la comenté en Twitter.

Que alegría volverte a escuchar, me dije. Recordé sus anécdotas de su libro, del abuelo maricón y de sus cuarenta y diez, que ya le suman una más, una década más de escuchar esa voz ronca, que ronronea la poesía y la crónica, que deleita  con verdades intermedias, que envenena y salva a la vez.
Los viejos cassette, que cuidaba con esmero, se quedaron en el recuerdo, dando vuelta toda la noche, escuchando « y nos dieron las diez».

Para vos Sabina, que volviste a los escenario, amplificado por las redes sociales, te queda mucho por contar. Porque quien mejor que vos, para contarnos historias en 140 caracteres. Quien mejor que vos para documentar la historia de amor del siglo, los fraudes más grandes del pensamiento, y las mentiras piadosas de las esposas.

miércoles, 8 de febrero de 2017

SANTA CRUZ 2030

Santa Cruz de la Sierra está a punto de explotar.


El Bateón es un barrio que queda en el borde de la ciudad. En el octavo anillo de la ciudad, a más de 10  kilometros del centro. Es una aglomeración de gente viviendo a orillas de la miseria. Viven como pueden. Habitan en una avenida que los une con la mentira. Tienen un estadio municipal que une  a los mercados con la oferta de lotes. Tierra fácil de vender a crédito.
Hay un niño que juega entre la pobreza y la imaginación. Tiene una espada de madera envainada en la espalda y salta de un barco imaginario desde el mástil que Hondea la bandera cruceña. Imagina y se hunde en su fábula. No se da cuenta que en el estadio hay jugadores de fútbol que también sueñan con jugar en primera. Son las 10 de la mañana. La reserva de Oriente Petrolero entrena en ese momento.

Hablo con el padre de uno de los chicos que sueña ser el arquero. Un muchachito flaco, negro por el trato del sol. Mudo trota alrededor de la cancha, vive en San Julián, pueblo de hombres, en su mayoría, que vinieron del interior del país. Lo creo, porque su padre cuenta que es de Oruro y de Sucre. Por su madre y por su padre.

Lo que no se imaginan esos jugadores, el niño de 5 años que pelea contra piratas en su juego imaginario, los vecinos del nuevo barrio, que esa ciudad donde despiertan cada día, está  a punto de explotar.

Cada uno se vende una idea de lo que son. Carne de cañón. Muertos de hambre. Soñadores empedernidos. Qué verán sus ojos. Que comerán sus ansias. Atraviesan ese barrio casi con los ojos cerrados. No imaginan que, en 30 años, aumentará la población, se quebrarán los tabiques de la desigualdad, como una represa, inundará sus barrios y sus ilusiones.

Neo capitalismo. Neo socialismo. "Neo tecnologismo". No entienden nada. Viven soñando que todo cambiará, pero por inercia. Ellos se mueven en el bateón. Callados pero gritando. Quiero ser pirata. Quiero ser profesional del fútbol. Quiero el botín del barco mercante. Quiero ganar veinte mil, como jugador de primera. Pero el bateón, seguirá siendo pobre, con ricos provisionales. Amarrados a deudas. Confiscados por la idiosincracia.

Un informe, de un periódico que publica a nivel mundial, pronostica que Santa Cruz será una de las ciudades con mayor crecimiento. Que millones de personas vivirán en la clase media. No dicen como. Pero aún así la promocionan como tal. Y los sueños crecen. La miseria también.

La suma es fácil: mala educación, bajos salarios, crece demográficamente la mancha urbana, manchada de pobreza vertiginosa, aumentan los capitales, promocionan más el sueño. Lo que no muestran es la baja tasa de empleo digno, el alto costo de vida. La corrupción galopante, el estruendo de batallas en los barrios que rodean los country clubs. Se amurallan los vecinos. Quedan aislados entre casas de cartón, cuartos de alquiler, con baños compartidos. Miradas perdidas. Hackean la cultura. Ponen un algoritmo siniestro. No suma, resta. Disminuye la calidad de vida. Aumentan las oportunidades, pero son como ave de rapiña. Comen de los huesos de los enfermos, que caen en el cemento de las avenidas que atraviesan los barrios como el Bateón.

Al otro lado del río, entre las colinas del Urubó, las playas artificiales, las canchas de golf, los barrios amurallados, promocionan una mentira, vestida de progreso, a costa de una verdad.

Esas dos mechas, forman parte de un mismo detonante. La falacia escondida, en números falsos, amortizan una deuda, que el futuro nos la va a cobrar.

Mientras Uber se pasea por el Bateón, buscando señal de wifi, para dar con el cliente tecnológico, a pocos pasos, se pasea la miseria, como un zombi.