domingo, 7 de febrero de 2021

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL NOS VA A MATAR

 

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL NOS VA A MATAR

(no se deje llevar por el título, es mentira)

Hace rato ya no escribo este blog. Debe ser porque la gente ya no lee blogs, ni nada que se le parezca. De hecho, la gente ya no sabe cómo se lee.

 

Lo primero que hace es abrir el maldito Facebook que, aunque una de sus palabras compuestas es book=libro, lo único que hace es “swippear” o sea, pasar la vista por cada foto que se le aparece, y ni siquiera es eso, lo que buscan son memes, la manera más primitiva de leer, mediante dibujitos que hacen un chiste sobre alguien o sobre algo.

 


Es terrible que la gente no lea, en la era donde existe ya la inteligencia artificial estamos dando por sentado que sabemos leer y sin embargo cada vez leemos menos. Los robots leen cada segundo de vida binaria. Es algo que no tiene discusión, en menos de una década la inteligencia artificial habrá rebasado la inteligencia del ser humano para pasar al siguiente plano, el de la inteligencia abstracta donde todavía el hombre no ha logrado colocar bandera. Es algo que no se entiende a primera vista porque la inteligencia abstracta solo la sostenemos como propia pero no la hemos analizado a profundidad; mientras que la inteligencia artificial está dibujando un mapa de todo ese mundo que no se ve.

 


Las computadoras no rezan, diagraman un mundo inexacto definido por nosotros y resuelven los problemas que hemos creado, pero además definen que problemas podemos sostener y cuáles no. Hemos perdido la capacidad de romper nuestras propias metas por entrar a un mundo donde todo lo que hemos hecho parece suficiente. Tal es la definición de redes sociales, donde hemos quedado atrapados en una maraña de conexiones que en vez de juntarnos nos separan. Estamos a mil años luz de volver a concertar en un momento del tiempo para llegar a tener similares convicciones. Hoy en día la manipulación a la que tanto tenía miedo la semana del odio - Ref.- libro 1984 de George Orwell - se hace realidad.




Estamos siendo manipulados por algoritmos que, en plena confianza de nuestras ignorancias, nos preguntan que queremos hacer con nuestra vida, cómo la queremos hacer, y en base a eso nos da lo que queremos consumir en una especie de atragantamiento digital que hace que cada día llenemos nuestro búfer de mierda disfrazada de contenido que supuestamente nos entretiene o beneficia. Más que en la era de la información estamos en la era de la desinformación, donde dejamos que nuestros “Me gusta” y los #hastag formen parte de nuestras búsquedas. En otras palabras, estamos buscando un lugar para perdernos.

 

Todo tiene un embudo, para hacernos caer en un pozo del que después no vamos a poder salir. El remedio para tanto desbocamiento está en la plena conciencia de que es lo que queremos e ir a buscarlo y no dejar nada en automático.  Sé que parece extraño dar este tipo de consejo, pero es que nos han hecho creer que nos van a hacer la vida más fácil solo para vendernos algo. No se dan cuenta que la publicidad tiene un fin maligno en el buen sentido de la palabra que es el de controlar tus deseos de comprar algo y que ese algo es lo que aparece en la publicidad. Y como ahora todos tienen un medio de comunicación gratuito y pueden llegar a millones de personas, pues disponen del Clickbait para hacerte pisar el palito y caigas en una decisión que tal vez te convenga o tal vez no.

 

Si, seguro estás pensando que todo lo que tú decides está dentro de lo que quieres y que si te equivocas es tú responsabilidad. Pero no es así. En la era de la manipulación informática tenemos derecho de no dejarnos manipular valga la redundancia del concepto. Estamos ante un punto donde converge lo inexacto con lo que se supone que es correcto, es decir, nos mienten con el único fin de que seamos parte de “el fin justifica los medios”; no somos un rebaño de ovejas que llevan a esquilar, menos un hato de vacas que camina directo al matadero.

 

Como decía al principio, “hace rato no escribo en este blog”, porque sé que no vas a leer esta parte, porque supuestamente si no te atrapa en los primeros cinco segundos o en el título, o en la trama del versículo 1, pues de nada sirve escribir las 750 palabras digestivas de este post. De todas maneras, si lo has hecho, deberías escribir un comentario por lo menos para saber si lo que piensas sobre este artículo desarticulado está bien o mal, así formará parte de la inteligencia humana y no la artificial quien decida que está bien y que está mal en este mundo digital.

   

 

         

viernes, 4 de diciembre de 2020

Apuntes de borrador

 Los personajes de ésta novela son muy pintorescos, por no decir que están hecho a la medida de un titiritero que juega con el destino de sus marionetas.


Ellos son: Juan Ramón Quintanilla, oscuro como el solo. Walter Shaves, personaje dibujado en las calles como un grafiti del poder: contra y pro. Un juguete rabioso, como la revista. Will García, con aires de Bolaño, el escritor chileno, pinta para obispo de una secta de periodista, temible pro  y contra, ambiguos todos ellos.

Según la nota de Pablo Ortiz, García fue compañero de colegio de Quintanilla y amigos de años. 

Otras cosas en común entre estos tres personajes es la ruptura: el quiebre o la grieta que los separó en su camino en el denominado proceso de cambio que los unió y al mismo tiempo los separó.

García Mérida llamó mentor de Gaby Zapatilla a Quintanilla.

Lo que los diferencia tal vez sea, es que uno es el perseguidor y los otros dos los perseguidos.


El chofer del presidente

Otro personaje es el chofer del presidente, de su entera confianza. Está con él, según notas de prensa, desde el año 2012. Dice que Evo lo mandó a su chofer a inscribir a su hijo que según Zapatilla, existe.


domingo, 1 de noviembre de 2020

CACOFONÍA POLÍTICA: El arte de escuchar gritando a los demás

 La gente todavía cree que sigue en 2019.

Cuando llegué al punto de bloqueo en una de las principales rutas de ingreso a la ciudad, Avenida G77 noveno anillo, dos chatas cruzadas en medio del camino cortaban el tránsito fluido de todos los días de la ya enigmática vía construida cuando el Papa Francisco vino a Santa Cruz - Bolivia.

Los petardos, las voces de los bloqueadores, el empute de la gente, silencios que no quiero callar, mujeres caminando en círculos, maridos que levantan llantas para dar paso al que va en moto o en bici. Una patrulla enciende sus altavoces, suena la sirena, pasan calladitos. La gente entiende o cree entender qué es lo que está pasando. 

Es una cacofonía. Una repetición de eventos, palabras acciones que ya no tienen sincronía en el tiempo. Hace 365 días también estaban trancando la circulación en ese mismo tramo, pero también en el resto de la ciudad y el país. Hoy la vida de las rotondas o puntos de bloqueo está lejos de ser lo mismo, por no decir es hasta incoherente estrangular la posibilidad económica de la gente para que otros, el poder entrante, los escuche o por lo menos los mire de reojo.

No solo es la posibilidad de demostrar otra vez fraude electoral sino también de hacer retroceder las acciones de parlamentarios salientes que aprobaron desmantelar toda posibilidad de que los nuevos diputados y senadores aprueben las leyes o normas por los 2/3, ese artilugio ficticio que tiene la democracia que justifica las decisiones supuestamente justas de un porcentaje de la población votante.

Hoy ya no es 2019, pero la gente piensa que todavía vive en los históricos 21 días de paro del año pasado. Una cacofonía que deambula como un fantasma por la cabeza de la gente. Tal vez todavía no es el tiempo, pero ¿Cuándo es? grita una señora al oído del presidente del Comité Cívico Rómulo Calvo. 

Lo único cierto es que los credenciales ya están otorgados, las invitaciones internacionales para que representantes de otros países vengan a presenciar el juramento a presidente y vicepresidente de Bolivia, es inminente. Aunque no está muerto quien pelea, dice el dicho, todavía la gente mantiene la esperanza de que se compruebe un fraude aún más grande que el del año pasado y se logre suspender la posesión de Lucho y David. 

Al fin de cuentas, al parecer el dicho de que "no hay mal que por bien no venga", seguro lo está aplicando Evo y sus secuaces de camarilla política como J.R Quintana, que están logrando zafarse de un destino en la cárcel y volver a tomar las riendas del poder totalitario en este país.


Fue un grave error confiar la política a los políticos cuando fueron los ciudadanos de corte corriente quienes en la calle devolvieron la tranquilidad a este país. Se la entregaron en bandeja la cabeza del dictador y como a un pajarillo, le abrieron la rejita de la jaula para que despliegue sus alas de buitre y vuelva tras la carroña. El eterno retorno diría Nietzsche.

Cabe recalcar que en tiempos como los que vivimos hoy, todo puede pasar en menos de una actualización del navegador. No hay nada que dure más de 30 segundos frente a la retina de los ojos de los nuevos consumidores de inmediatismos y de eso se van a aprovechar los nuevos poderes del Estado. Gobernará para distraernos permanentemente, para que no gritemos, nos callemos y sigamos postrados mirando nuestro celular buscando una noticia que se repite cada vez que levanto el dedo hacia arriba en la pantalla de mis redes sociales.

El término burbuja social, cada vez más tiene sentido y en ese túnel del tiempo, repetidora de ecos, se encierra el destino fatal de nuestras desesperanzas.

Les advierto, ya no es ni 2019 ni 2020. Ya no estamos en nuestra época.







sábado, 31 de octubre de 2020

EL GAMBITO DE DAMA A GUILLERMO VILAS

 Una serie y un documental para ver en Netflix en tiempos de cuarentena o paro cívico.


El Gambito de Dama y Vilas, serás lo que debas ser o no serás nada. 


Si no te gusta el ajedrez o no sabes nada sobre el deporte ciencia, igual podés disfrutar de esta serie de Netflix que la encuentras en Géneros: series basadas en libros. Esta miniserie tiene como protagonista a Elizabeth Harmon, un personaje ficticio que llega a ganarle a los Rusos en su propio país. Si, ya lo sé, acabo de contar el final de la serie que tiene como principal protagonista los ojos de la actriz Anya Taylor, aunque nunca la había visto actuar, decidí elogiar su capacidad para llamar la atención y definir plenamente que era lo que hacía en cada momento de las escenas pactadas.

Hacer una serie o película donde implique cómo contar una partida de Ajedrez es, a mi parecer, un gran desafío. A veces el juego de aprisionar al Rey en un Mate desquiciado toma más de cuarenta jugadas y hasta más de 5 horas.  Sin embargo, tengo que admitir, que mi entusiasmo con el deporte ciencia hace que haya disfrutado cada segundo de la serie más allá de la belleza de la protagonista y de los finos - planos medios - aplicados por el director para contar una historia sacada de la imaginación de un escritor, Walter Tevis.

"me siento a salvo en todo un mundo de 64 escaques" frase sacada de la protagonista Beth Harmon mientras explicaba a la reportera de una revista importante sobre el amor al Ajedrez que la hipnotizaba desde pequeña. 

Cuando Beth llega al Orfanato donde la reciben después de que su madre cometiera suicidio estrellando su coche contra un camión en medio de la vía, lo raro no solo fue que la niña que viajaba en el asiento trasero del auto, sin cinturón de seguridad no hay corrido la misma suerte que su madre. 

Su madre sufría de unos problemas de ansiedad, aparentemente por el abandono de su esposo o padre de Elizabeth, hasta ese momento no conocía el ajedrez, una niña de 10 años con una madre con problemas psiquiátricos deambulando por la ciudad. 

Cuando llega al orfanato, el lugar donde descubre su talento, la trama ofrece una respuesta ambivalente a su futuro como ajedrecista, la primera es que la administración del orfanato daba a cada niña dos pastillas cada día, una de ellas es el "Anxolan" de 10 mg. Nombre ficticio aparentemente de una droga para que sea administrada en cada chica para reducir los niveles de estrés lo cual causaba en todas una especie de adormecimiento. 

En la historia de la película, Beth encuentra una aliada, su compañera de cuarto que le enseña como administrar las cápsulas de la droga. Antes de dormir, le dice en secreto. En ese momento descubre que puede concentrarse más de lo que lo hace sin ellas. 

Otro de los aliados en su vida es la aparición del conserje que juega ajedrez en el basement, sótano, donde ella baja a limpiar los borradores de pizarra llenos de polvo de tiza. Al mirar el tablero, pregunta que era eso, y desde es momento demuestra un interés desaforado por aprender a jugar. Al descubrir que su talento iba más que un simple interés por el juego, comienza a desarrollar sus destrezas dentro del campo de batalla del tablero escaqueado. 

Esa es la verdadera llamada a la aventura, cuando descubre su poder mental para organizar las fichas del juego en los mejores lugares para ganar la partida.

¿Qué orfanato dirá el lector de este vlog? entenderá que no espero que ya  haya visto o vaya a ver por culpa de esta inescrupulosa apreciación.

En pocas palabra, una serie para ver de principio a fin, si miedo a no entender ni kiu del Chess y aún así gustarle.


La segunda recomendación para instalarse a ver un par de horas en Netflix es la película documental sobre la vida de Guillermo Vilas, el astro argentino campeón de Tenis que triunfó en los años 60´s hasta los 80´s, se retiró el 92 cuando tenía 40 años.


El documental se basa en la investigación realizada por un periodista argentino que sabía que los puntajes otorgados por el ente matriz la ATP estaban errados, solo por una intuición de periodista, denuncia mundial que hace para entender de que se trata el documental. 

Hacer un documental es un trabajo difícil, básicamente porque la película tiene que estar aprovisionada de los documentos en los que se basan los hechos. 

La película comienza con un trailer documental sobre quien es Vilas, un video reportaje bien contado en unos minutos, luego de eso te preguntas, que más nos puede ofrecer esta película cuando aparentemente nos ha contado casi todo sobre el jugador.

Durante sus viajes, entre 1973 y 1979 Guillermo Vilas grabó 46 casetes de audio.

Eduardo Puppo, periodista e investigador argentino lleva este documental hasta el extremo de encontrar todos los datos que harían reconocer a Vilas como el número uno de su época. 

Se dice que la pretensión de modificar el pasado es irracional; pero, puede alguien ganarle a su historia. "La gente cree que la historia la escribe el que la escribe, la historia la escribe el tiempo" Vilas. 


En junio de 2007, el periodista Eduardo Puppo se enteró de un nuevo reclamo de Vilas a la ATP y comprendió que era una injusticia histórica que llevaba unos 30 años y la idea quedó dando vueltas. Guillermo Vilas era el número uno del mundo, pero los números de la institución que rige el tenis a nivel mundial no lo reconocía como tal y, ese dato no calculado por ellos es de lo que se trata este documental bien logrado por parte de los productores. 

Había mucho material documental, el problema era organizarlo y encontrar los aliados para eso. 






viernes, 30 de octubre de 2020

EL DÍSCOLO PENSANTE

 Hace menos de un año la gente salió a las calles para protestar. 


No pasaron más de 365 días para entender que el mundo se relativiza sobre todo en política. La gente sabe protestar pero no sabe hacer política. El único ejercicio que realizan cada dos o cuatro años es el de ir a votar y esperar las boca de urna para que anuncien que su voto todavía sin contar, ya dio ganador o perdedor a un candidato.

El díscolo pensante, se aproxima a la plaza a protestar, a gritar porque le han quitado su derecho a dudar, a mirar de cerca lo putrefacto que está el sistema y sobre todo, le han quitado el derecho a postular. 

La estructura caminante de los partidos políticos o agrupaciones ciudadanas no son más que roperos que sirven para guardar ropas en desuso, de moda y una que otra mudada dominguera. Así se han convertido, simplemente en un vestidor de políticos que cruzan la calle de la ciudadanía para convertirse en ciudadanos electos. Cuando llegan al hemiciclo se concierten en una banda de rock que liderados por su jefe de bancada, dan conferencias de prensa y salivan los micrófonos en los set de televisión.

El díscolo pensante camina arrastrado por las noticias que arremeten contra el público con meta mensajes, creando burbujas sociales en las redes sociales y almacenando campanas que repican en las cámaras de eco.  Ese hombre acaba de acceder al quinto nivel de inconciencia mediante la manipulación propagandística y accede a millones de datos dispuestos en consecuencia para que modifique su forma de pensar o en todo caso para que no piense. 

El díscolo pensante se aprisiona ante la realidad de las cosas, lo meten en un ecosistema delirante e intoxicante. No lo dejan moverse con facilidad.


Así, puesto a dedo en un lugar encerrado entre cuatro paredes mira de nuevo como el dictador que sacó hace menos de un año, vuelve triunfante con la cara demacrada, herido de rabia y con la mente puesta en degollar a los díscolos pensantes.


Fin.