sábado, 31 de octubre de 2020

EL GAMBITO DE DAMA A GUILLERMO VILAS

 Una serie y un documental para ver en Netflix en tiempos de cuarentena o paro cívico.


El Gambito de Dama y Vilas, serás lo que debas ser o no serás nada. 


Si no te gusta el ajedrez o no sabes nada sobre el deporte ciencia, igual podés disfrutar de esta serie de Netflix que la encuentras en Géneros: series basadas en libros. Esta miniserie tiene como protagonista a Elizabeth Harmon, un personaje ficticio que llega a ganarle a los Rusos en su propio país. Si, ya lo sé, acabo de contar el final de la serie que tiene como principal protagonista los ojos de la actriz Anya Taylor, aunque nunca la había visto actuar, decidí elogiar su capacidad para llamar la atención y definir plenamente que era lo que hacía en cada momento de las escenas pactadas.

Hacer una serie o película donde implique cómo contar una partida de Ajedrez es, a mi parecer, un gran desafío. A veces el juego de aprisionar al Rey en un Mate desquiciado toma más de cuarenta jugadas y hasta más de 5 horas.  Sin embargo, tengo que admitir, que mi entusiasmo con el deporte ciencia hace que haya disfrutado cada segundo de la serie más allá de la belleza de la protagonista y de los finos - planos medios - aplicados por el director para contar una historia sacada de la imaginación de un escritor, Walter Tevis.

"me siento a salvo en todo un mundo de 64 escaques" frase sacada de la protagonista Beth Harmon mientras explicaba a la reportera de una revista importante sobre el amor al Ajedrez que la hipnotizaba desde pequeña. 

Cuando Beth llega al Orfanato donde la reciben después de que su madre cometiera suicidio estrellando su coche contra un camión en medio de la vía, lo raro no solo fue que la niña que viajaba en el asiento trasero del auto, sin cinturón de seguridad no hay corrido la misma suerte que su madre. 

Su madre sufría de unos problemas de ansiedad, aparentemente por el abandono de su esposo o padre de Elizabeth, hasta ese momento no conocía el ajedrez, una niña de 10 años con una madre con problemas psiquiátricos deambulando por la ciudad. 

Cuando llega al orfanato, el lugar donde descubre su talento, la trama ofrece una respuesta ambivalente a su futuro como ajedrecista, la primera es que la administración del orfanato daba a cada niña dos pastillas cada día, una de ellas es el "Anxolan" de 10 mg. Nombre ficticio aparentemente de una droga para que sea administrada en cada chica para reducir los niveles de estrés lo cual causaba en todas una especie de adormecimiento. 

En la historia de la película, Beth encuentra una aliada, su compañera de cuarto que le enseña como administrar las cápsulas de la droga. Antes de dormir, le dice en secreto. En ese momento descubre que puede concentrarse más de lo que lo hace sin ellas. 

Otro de los aliados en su vida es la aparición del conserje que juega ajedrez en el basement, sótano, donde ella baja a limpiar los borradores de pizarra llenos de polvo de tiza. Al mirar el tablero, pregunta que era eso, y desde es momento demuestra un interés desaforado por aprender a jugar. Al descubrir que su talento iba más que un simple interés por el juego, comienza a desarrollar sus destrezas dentro del campo de batalla del tablero escaqueado. 

Esa es la verdadera llamada a la aventura, cuando descubre su poder mental para organizar las fichas del juego en los mejores lugares para ganar la partida.

¿Qué orfanato dirá el lector de este vlog? entenderá que no espero que ya  haya visto o vaya a ver por culpa de esta inescrupulosa apreciación.

En pocas palabra, una serie para ver de principio a fin, si miedo a no entender ni kiu del Chess y aún así gustarle.


La segunda recomendación para instalarse a ver un par de horas en Netflix es la película documental sobre la vida de Guillermo Vilas, el astro argentino campeón de Tenis que triunfó en los años 60´s hasta los 80´s, se retiró el 92 cuando tenía 40 años.


El documental se basa en la investigación realizada por un periodista argentino que sabía que los puntajes otorgados por el ente matriz la ATP estaban errados, solo por una intuición de periodista, denuncia mundial que hace para entender de que se trata el documental. 

Hacer un documental es un trabajo difícil, básicamente porque la película tiene que estar aprovisionada de los documentos en los que se basan los hechos. 

La película comienza con un trailer documental sobre quien es Vilas, un video reportaje bien contado en unos minutos, luego de eso te preguntas, que más nos puede ofrecer esta película cuando aparentemente nos ha contado casi todo sobre el jugador.

Durante sus viajes, entre 1973 y 1979 Guillermo Vilas grabó 46 casetes de audio.

Eduardo Puppo, periodista e investigador argentino lleva este documental hasta el extremo de encontrar todos los datos que harían reconocer a Vilas como el número uno de su época. 

Se dice que la pretensión de modificar el pasado es irracional; pero, puede alguien ganarle a su historia. "La gente cree que la historia la escribe el que la escribe, la historia la escribe el tiempo" Vilas. 


En junio de 2007, el periodista Eduardo Puppo se enteró de un nuevo reclamo de Vilas a la ATP y comprendió que era una injusticia histórica que llevaba unos 30 años y la idea quedó dando vueltas. Guillermo Vilas era el número uno del mundo, pero los números de la institución que rige el tenis a nivel mundial no lo reconocía como tal y, ese dato no calculado por ellos es de lo que se trata este documental bien logrado por parte de los productores. 

Había mucho material documental, el problema era organizarlo y encontrar los aliados para eso. 






viernes, 30 de octubre de 2020

EL DÍSCOLO PENSANTE

 Hace menos de un año la gente salió a las calles para protestar. 


No pasaron más de 365 días para entender que el mundo se relativiza sobre todo en política. La gente sabe protestar pero no sabe hacer política. El único ejercicio que realizan cada dos o cuatro años es el de ir a votar y esperar las boca de urna para que anuncien que su voto todavía sin contar, ya dio ganador o perdedor a un candidato.

El díscolo pensante, se aproxima a la plaza a protestar, a gritar porque le han quitado su derecho a dudar, a mirar de cerca lo putrefacto que está el sistema y sobre todo, le han quitado el derecho a postular. 

La estructura caminante de los partidos políticos o agrupaciones ciudadanas no son más que roperos que sirven para guardar ropas en desuso, de moda y una que otra mudada dominguera. Así se han convertido, simplemente en un vestidor de políticos que cruzan la calle de la ciudadanía para convertirse en ciudadanos electos. Cuando llegan al hemiciclo se concierten en una banda de rock que liderados por su jefe de bancada, dan conferencias de prensa y salivan los micrófonos en los set de televisión.

El díscolo pensante camina arrastrado por las noticias que arremeten contra el público con meta mensajes, creando burbujas sociales en las redes sociales y almacenando campanas que repican en las cámaras de eco.  Ese hombre acaba de acceder al quinto nivel de inconciencia mediante la manipulación propagandística y accede a millones de datos dispuestos en consecuencia para que modifique su forma de pensar o en todo caso para que no piense. 

El díscolo pensante se aprisiona ante la realidad de las cosas, lo meten en un ecosistema delirante e intoxicante. No lo dejan moverse con facilidad.


Así, puesto a dedo en un lugar encerrado entre cuatro paredes mira de nuevo como el dictador que sacó hace menos de un año, vuelve triunfante con la cara demacrada, herido de rabia y con la mente puesta en degollar a los díscolos pensantes.


Fin.






sábado, 8 de agosto de 2020

Papá y mamá ya no nos cuidan, nosotros los cuidamos a ellos

Me niego a abandonar este blog...Lo estaba mudando a Wordpress pero google otra vez me mandó una notificación diciéndome en pocas palabras que va a reformar todo y que no lo abandone, porque todo va a mejorar..


En fin...

Sigo escribiendo en crónicas introspectivas - #750Palabras


-Hace rato quería hacer este post-

...Para hablar sobre mi familia, mis padres y mis hermanos, porque siempre es bueno saber de dónde uno viene, para entender hacia donde va.

Y busqué lugares de nacimiento de mis padres, quienes fueron sus padres, mis abuelos, de donde venían, si lograron algo en la vida, o si fueron algo importante. Pero me di cuenta que no era necesario citar certificados de nacimientos, ni títulos obtenidos en el tiempo, ni si somos rico, si fuimos o si seguimos siendo pobres.

Me di cuenta que lo que somos ahora es lo más importante, ahora en tiempos que el mundo cambió, que lo más importante es estar bien.

Cuando miro a mi familia, a mis padres, a mis hermanos encuentro todo lo que estaba buscando. Me sorprendo como se cambiaron los roles; Papá y mamá ya no nos cuidan, nosotros los cuidamos a ellos,

Mis hermanos ya no son mis hermanos mayores o menores: son mis compañeros de vida, son mis héroes.

Soy el último de 7 hermanos.

El surrapo como dicen,

El que vio envejecer a sus padres.

El que vio como sus hermanos y hermanas batallaron para sostener la salud de sus padres.

Hermanos que se rajaron el lomo en el exterior para no olvidarse que tienen padres que siempre lo esperan

Hermanas que sintiendo la lejanía de los kilómetros están pendientes cada día por teléfono, video llamada o mensajes de texto para saber cómo están sus viejitos.

Eso es lo que somos, y es lo más importante, una familia unida por el único fin de mantener tranquilos a nuestros padres.

Para que tengan una vejez digna.

Tranquilidad y vida, para mirarnos decir que todo está bien.

Pero al cesar lo que es del Cesar,

Y quiero reconocer el trabajo increíble de mi hermana Sandra que mueve cielo y tierra cuando má y pá se enferman. No deja médico tranquilo hasta que consigue la atención necesaria. Y no duerme las horas suficientes hasta que vuelven a casa con la salud restablecida.

Mi hermana Sonia.

Batalla al mismo ritmo, cuando toca esperar en los pasillos del hospital o atender en la casa a papá. Calladita atiende sus necesidades y se busca en el espejo esa niña que papá adulaba.

Y mi hermano Rony,

Que en su silencio y diligencia remedia todos los imprevistos.

Sin hacer mucho ruido, va y viene con ellos, los cuida como si fueran sus hijos

Los mima y les oculta su cansancio en su sonrisa torcida

Guingui, Vicky y Mosi,

Deben sufrir el doble, porque la distancia los agobia por no poder estar en cuerpo; sobre todo cuando se enferman y nos tuercen los nervios porque sabemos que la edad está haciendo su trabajo.

Papá y mamá tienen más de 50 años de casados. Se conocieron en el mismo barrio donde vivían, se enamoraron...se escaparon juntos a vivir la familia que querían.

 Papá era tornero de profesión y mamá Ama de casa, dueña de una cocina privilegiada, jefa de una tribu que entraba y salía de la casa.

-        - Cuénteme mamá ¿Cómo hacía para lidiar con 4 chicos y 3 niñas?

¿Cómo mantenía en silencio la casa cuando llegaba papá a la hora del almuerzo y nos hacía respetar su siesta antes de que vuelva a su torno?

 

 

 

 

 

 


sábado, 4 de julio de 2020

EL REGISTRO DEL CAOS


Salgo corriendo con la frase bajo el brazo de un webinario de la fundación Gabo, me acabo de robar una idea que se siente caliente todavía en mis tímpanos. 

El registro del caos. Ladrón de frases calientes me dicen. 

Los registros  los imagino como esos cardex que utilizaban los contables en los años anteriores al software digital para llevar los Debe y Haber en las empresas. Esta vez hay más registros andando por las calles para definirlos como caos.

Uno de ellos es la lectura incipiente de los infectados por Covid19 en UNITEL. Leen los positivos como si fueran del día, sabiendo que los resultados obtenidos por jornada tienen un retraso de casi 30 días. ¿Se puede tener un caos más evidente que ese?

Otro de los caos más estrepitosos de la década pandémica son las atribuciones que se toman los políticos para seguir haciendo lo que les da la gana, o mejor dicho, lo que les da plata a sus bolsillos. Es obvio que la obsesión  de los políticos es el poder, pero el poder atrae el dinero, sin dinero no hay poder, y tampoco no hay prebenda, ni coimas, ni extorsión, ni corrupción, es decir, todo lo malo que sigue a la palabra político. 


El caos en los hospitales, nunca antes habíamos visto tanta gente enferme caminando por las calles y ni siquiera se dan cuenta. El miedo los hace deambular de un lado para el otro, con sus enfermos a cuesta, esperando en las entradas de emergencia, un espacio para que sus covid19 puedan ser atendidos a tiempo. Muchos no llegan a tener suerte y mueren a metros del centro médico. 

Es tan difícil llevar un registro exacto del caos, pero vemos y anotamos los que son de envergadura estructural. Una sociedad que se vendió a un partido político no puede estar exigiendo que les abran las puertas de los hospitales sabiendo que apoyaron a uno que las cerraba para abrir porterías en canchitas de pasto sintético. 

Tal vez ese sea el mayor registro de todos los "Caos" que han habido en Latinoamérica y el mundo. Un presidente que se dedicó a robar está siendo vitoreado para que vuelva a seguir robando. Es tanto el caos que la tierra no soporta tanta estupidez que tiembla.

La década pandémica, la estamos empezando a vivir el año 2020, justo cuando empezamos a creer que ya estamos en un mundo civilizado, nos encuentra este virus desnudos de cuerpo y alma. Se entró por nuestras narices y nos enfermó el pulmón izquierdo y derecho, no discriminó a nadie y esto generó el peor de los caos, que la gente no se esperaba tanta honestidad por parte de un virus, que sin decir nada entró a nuestro mundo a desafiarnos. 



jueves, 2 de julio de 2020

CHOFERES DE MICROS:ESCLAVOS DEL SIGLO XXI



Creo que no te has llegado a preguntar cuánto gana un chofer de micro. 


Nuestra relaciòn con el chofer del micro es muy íntima, es el que nos lleva y nos trae todos los días, en algún momento de nuestra vida, si es que ya no es así, fue ese chofer que te extendía la mano para que le pases el quinto a la mano, o el billete, o el carnet de estudiante para que mire de cerca que no estás mintiendo.

Es ese tipo que le conoces la mitad de la cara, como a la luna, a veces lleva un bolo en la boca, una toalla pequeña en el cuello o como pasa últimamente, en estos meses antes de la cuarentena, un celular con el Whatsapp abierto. Trabaja de sol a sol, traducido: entre 12 a 16 horas por día. Va y viene, viene y va. Siempre pienso cuántas vueltas dará este hombre para ir y venir tantas veces para que el día se le acabe con él al volante.

Creo, que ni ellos se han dado cuenta, porque son cómplices o porque se sienten culpables de no querer escapar de esa prisión que se llama rutina. Reciben plata todo el día, tal vez sea ese el opio que los consume a diario. O simplemente es la necesidad de tener plata en el bolsillo y comprar el desayuno, almuerzo, el pan de la siesta o la cena para su familia. Las cuentas también son esclavizantes. 

Pero qué pasa si te preguntas qué nivel de esclavitud tienen estos seres del volante. Sacrifican su vida por un pseudo salario que apenas traspasa la barrera del mínimo nacional. Son esclavos echados a su suerte y, la pandemia ha desnudado esta situación. 

La respuesta es que ellos son solo choferes de micros, no dueños de vehículos del transporte público; son humanos amarrados a un oficio que los esclaviza porque viven en la situación de pobreza extrema cuando no realizan esa labor; y está demostrado en esta cuarentena de los mil días, que cuando van cien jornadas sin pisar el pedal del acelerador, sin cobrar su 10 por ciento de lo recaudado y algo más que muerden por ahí, no tienen otra alternativa que salir a la calle a pedir limosna. 

Son esclavos que esta cuarentena ha dejado en las calles, porque sus dueños (de micros) lo han liberado de su yugo: el volante del micrero. Son  esclavizados a un oficio que no les da más que eso, que tiempo para ser esclavos, para sostener a una familia de cuatro o cinco. Son parte de un sistema que los ha metido a un callejón sin salida.

Preguntémonos si es así y luego miremos alrededor, o cuando te subas a un micro este próximo 6 de julio, fecha autorizada por el municipio cruceño para que ellos tengan otra vez al acceso a su oficio que los somete de por vida. 

Preguntá si ese vecino de esta ciudad no cumple un rol al que está obligado a hacer, porque ni siquiera le están dejando la chance de pensar si está bien lo que hacen: solo quieren salir a trabajar dice, pero en esas condiciones que son las condiciones de una esclavitud, o semiesclavitud o esclavitud disfrazada, como quieran llamarlos.

Transporte público de Santa Cruz no acatará el horario continuo y ...