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lunes, 6 de abril de 2015

El arma que ponemos en las manos de nuestros hijos

El arma  que ponemos en las manos de nuestros hijos.

Suele ser una imagen, un momento, una reunión en casa, en la visita al tio, al hermano, al amigo. Clases magistrales de comportamiento poco agradables, incorrectas, promiscuas, antivalores que se clavan en la conciencia de ellos: los hijos, los sobrinos, los hermanos, los hijos de los vecinos.

¿Cuándo ponemos una bala en la cámara del arma más letal que tenemos cerca,  cuándo se la entregamos a ellos? : Que no tienen la edad suficiente para entender pero sin embargo captan el mensaje, para los que solo quieren un modelo a imitar y no un maestro asesino en potencia, para los que pensamos sorprender y nos sentimos admirados. En realidad lo que hacemos es limpiarle el arma, cebarla, y ponérselas delicadamente en las manos a cada instante relativo de tiempo: de ausencia o de toxicidad parental
.
La semana pasada cinco jóvenes se vieron por el ojo del whatsapp, de las redes sociales, del orificio principal por donde se mira nuestra sociedad:  de reojo. Cinco jóvenes aturdidos por el impacto de esa arma descargada sobre ellos, hacía eco a cada instante en los celulares de toda la ciudad. El impacto de aquella bala descargada del arma letal: una camioneta , vagoneta de lujo, con los asientos de cueros ensangrentados, seguía repitiéndose en estado de coma de una niña, joven, mujer, estudiante de esta ciudad, Santa Cruz de la sierra, santa cruz desbordada, cruz santa como dicen los del noveno anillo al norte.

Cruz santa, Santa Cruz de mi esperanza, se cansa mi voz no descansa de decir, de gritar que ya no me alcanza, con la plata de los pobres, con los euros que me mandas, así decían, o querían decir rapeando en un extraño lenguaje, ese del noveno anillo. Es un arma diferente, pero parecida, el arma que cargada de balas que ponemos en las manos de nuestros hijos, con las que se apuntan, se miran, se tientan con jalar del gatillo.

La noche trágica del pasado miércoles, la vida de una joven comenzaba a extinguirse, después del golpe duro con la realidad. Y la gente grita que eran de colegios caros, que eran picadas de los tunning que corren con la plata de sus padres, que estaban borrachos, que estaban y que gritaban en el suelo pidiendo ayuda. “hablale a mi mamá, hablale a mi mamá” gritaba una de ellas, y mientras todos miraban estaban los ojos de su madre mirando también, escuchando pedirle ayuda.

Pero el arma ya estaba hace tiempo calibrada, lista para disparar. El alcohol, el ejemplo, la imitación del superhéroe, el borracho de la casa, la ausencia, el mimo exagerado, la tolerancia, la permisividad, la falta de límites, la falta de interés.

Porque al final, esa arma que vemos en la televisión, el poder de ese artefacto disparando en una película, en una sesión de fotos infartantes de culo y tetas desfilando en la pantalla o en los tabloide de la imaginación, no son las balas que se disparan: ni la noticia amarillista, ni el dato errado , ni la coma mal puesta cambiando la historia al revés. No matan las noticias, no disparan los periodistas, no escriben los redactores sentencias de muerte.

Cuando nos demos cuenta, que al lado nuestro, a pocos metros duerme un adolescente, un infante, un niño que es capaz de cargar y levantar las armas que nosotros manejamos y descubramos que ellos la pueden convertir en letales: el auto, la moto, los artefactos electrónicos de última generación, las cosas que piden y que les damos para que se callen y no sigan jodiendo más con lo mismo, mientras sigamos cediendo y dejando que dejen de ser como nosotros y encuentren su propio camino y no la imitación que queremos que sean de nuestra sombra, allí, tal vez, logremos alejar todas esas cosas que le hacen daño a ellos: nuestros hijos, sus amigos, sus parientes.

Y para los que no se enteraron el arma se llama a veces: ausencia, trago, alcohol, promiscuidad, bullying, gritos, divorcios, peleas intrafamiliares, etcétera, etcétera, etcétera. Seguro no son todos, pero hasta el más atento, la más inteligente,  peca de ignorante por no saber que piensa, quiere, ama su hijo, hija.





http://www.eldeber.com.bo/santacruz/muere-valeria-y-caso-complica.html


Gary Rojas Jordángrojas@eldeber.com.bo06/04/2015Ayer cerca de las 11:00 el corazón de Valeria B.V. (16) dejó de latir. Batalló durante tres días y algunas horas en la sala de terapia intensiva de la clínica Kamiya contra un diagnóstico de fractura craneal que le provocó un derrame cerebral.
La muerte de la adolescente consternó a sus familiares y a sus compañeros de colegio - cursaba el quinto de secundaria- que, en medio de relámpagos, lágrimas y lluvias, dieron el último adiós a la muchacha.
Linda Gonzales, amiga de los familiares de Valeria, fue designada para hablar con la prensa. Gonzales confirmó el deceso y aclaró que el vehículo en el que iba Valeria B.V. no era de propiedad de su familia, y que tampoco manejaba el motorizado en el momento del accidente, el 1 de abril.
Agradeció a nombre de la familia el apoyo físico y espiritual que realizaron centenares de personas y, a manera de lección aprendida con lágrimas dijo que de la muerte de Valeria sale una “cruzada de conciencia para que los padres puedan cuidar y aconsejar a sus hijos para evitar accidentes similares”.
Sobre el mismo tema, el sociólogo Rafael López se comunicó con EL DEBER y como padre de una menor de edad lamentó el deceso de Valeria y comentó que, con el apoyo de profesionales, presentará en las próximas semanas una propuesta de modificación al Código de Tránsito y a la ley de Seguridad Ciudadana para que las autoridades sancionen a los padres que den un vehículo a menores de 18 años.
López, además, instó a las autoridades a que sancionen la venta de licencias de conducir a menores de edad y que realicen una depuración para eliminar las existentes.

miércoles, 12 de octubre de 2011

SOCIEDAD MEDIATIZADA

Esta sociedad mediatizada que solo busca mostrarse perfecta tal y como la muestran en los medios. Lo perfecto de los cuerpos. Lo perfecto de las personas que lucen lo que tienen y lo que no tienen. La ambigüedad entre lo vano y lo espiritual. Es una sociedad enfrentada entre lo bueno y lo malo. Lo correcto y lo incorrecto. Perdida entre el bien y el mal. El tropiezo con las imposturas y la lógica de que lo perfecto de un cuerpo y el glamour que otorga el éxito va más allá de lo que realmente se debe mostrar y enseñar.

Esta sociedad mediatizada busca mostrarse en los medios de la manera irreal de como estos proyectan la realidad. Mujeres en bikini, cuerpos sensuales y sexis. La apología a lo sexual sin la debida orientación, sin tomar en cuenta que las mentes frágiles y maleables pueden salir afectadas (jóvenes) por el mal criterio ya sea del que coloca una imagen infractora de las buenas costumbres o del mal criterio del que la recibe. La famosa frase: este contenido es para personas con criterio formado. ¡Una paradoja!, cuando vemos que en los medios, sean escritos, radiales o medios de comunicación televisivos, forman en lo vulgar, informan lo morboso y entretienen con lo mediático que resulta poner mujeres y hombres exhibiendo cuerpos perfectos con inducción hacia lo carnal. El sexo vende en los medios de comunicación (lea el área de clasificados de su periódico local) y vende bien. El morbo genera números perfectos para las cadenas televisivas, el exhibicionismo genera audiencias a raudales que al final generan auspiciadores que anuncian donde este tipo de contenidos se propagan y difunden como la gran cosa.

El fin justifica a los medios. Las formas se deforman por lograr que alguien se quede pausado en una pantalla caliente, en una hoja de papel prensa que muestra lo idílico de una pose sensual de una modelo que al final deriva en lo sexual. Los gemidos radiales de articulaciones de oraciones que incitan al doble sentido aludiendo a la semántica pornográfica de la imaginación. Cada quien interpreta lo que quiere y entiende según la formación de cada persona. Pero a buen entendedor pocas palabras y la imagen vale más que mil palabras. Lo irritante que resulta entender que al final vivimos con el subconsciente agitado por toda esta información que nos hace actuar de manera irracional hasta instintiva. Estamos perdiendo la memoria, actuamos con el control remoto que comanda la mano del que produce lo mediático. Vejamos el derecho a la indignación por que el vulgo, las grandes masas piden repetición de una imagen morbosa porque creen que es lo correcto y normal. El impacto visual sobre nuestras mentes, azuzadas por el criterio mercantilistas de una sociedad comercial que busca tenernos idiotizados.

Hoy en tiempos de redes sociales, nos damos cuenta de que el nivel de expresión de la mayoría de los jóvenes que utilizan estas nuevas herramientas, dan la oportunidad de ver cómo está afectada esta sociedad mediatizada. Niñas que se proyectan en su lenguaje expresivo corporal y textual hacia lo que creen que es perfecto (idolatría de modelos con cuerpos perfectos). Exhibicionismo, hedonismo, vulgarización, “sextualización”, provocación. Chicos que se exponen con el vaso de cerveza en la mano en el ruedo de amigos (en el muro del facebook), imitando a la popularización que resulta de la publicidad de las bebidas alcohólicas. El bienestar y la diversión en mano de un trago cualquiera, puede ser de marca o no. Pero la imagen es esa. La que ya vendió y afectó a más de uno en su precariedad cognoscitiva de que lo que hace está socialmente correcto porque lo vio, lo leyó o lo escuchó en un medio de comunicación.


Misses que buscan la corona de un título de belleza, muchachos tratando de encontrar su primera experiencia sexual en el cuerpo de una niña que se exhibió como una mujer de vida precoz. Padres que valoran más lo material hasta el punto de creer que ese es el estatus perfecto. Todo esto conciliado en toda la exposición mediática que puede tener una persona. Pantallas de tv por todas partes, revistas, banners, vallas, eventos sociales, caricaturas de la deformación de una realidad exhibida como la grotesca forma de vivir y de pensar de los adultos. La bola de nieve que crece y crece con la era de la información, ha logrado que las mentes expuestas a toda esta avalancha de exposición permanente de que lo popular vende: sea un escándalo, una saturación de lo sensual y lo sexual, mediante la publicidad, programas de variedad o exacerbación de la noticia escabrosas que encuentra en lo sensacional el impacto suficiente para captar miles de miradas y ser el centro de atención, se convierta en lo verdadero.


Cuando nos demos cuenta, vamos a estar debajo de esa bola de nieve, todos mezclados y aplastados por una inminente y continua provocación de lo incoherente y fatal. Una sociedad mediatizada a diferencia de una sociedad informada, educada y entretenida con criterio y con valores que retomen la igualdad, el respeto hacia el prójimo: vecino, compañero, familia; lo único que va a lograr es agredirnos constantemente sin conocer el límite de esa agresividad que va a golpear cada vez más duro hasta el punto de que no nos vamos a reconocer ni a nosotros mismos, peor a nuestros hijos, familias, o sociedades donde vivimos.