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viernes, 3 de abril de 2020

CUARENTENA DÍA 13 VOLVER A LA NORMALIDAD

Un millón de infectados

EL MUNDO QUIERE VOLVER A LA NORMALIDAD

Más de 50 mil muertos por el coronavirus 





        Volver a la normalidad. ¿Qué es volver a la normalidad en tiempos de coronavirus?

En una encuesta realizada recientemente por Cies Mori, empresa encuestadora, indica que las personas encuestadas piensan que lo más probable es que la cuarentena se extienda más tiempo del indicado y que posiblemente se vuelva a la normalidad desde junio. 


En este marco referencial sobre el pensamiento o prospección de la gente que significa un porcentaje de la población o un reflejo posible de realidad, es que las cosas van a volver a estar como  era antes de que inicie la cuarentena o en todo caso  la pandemia. Pero, ¿será que vamos a volver a ese estatus de  caminar tranquilos por la calle sin temor a enfermarnos o contagiarnos por este virus? 


Nada va a volver a ser como antes, porque esta irreverente realidad nos ha cambiado la vida de manera drástica. ¿Vamos a continuar con los sistemas estatales democráticos, federales, nacionalistas, socialistas, dictatoriales o tribales?, lo más seguro que si. Pero hay que tomar en cuenta que de ahora en adelante habrá un proceso obligado de cambio de actitudes, sobre todo a nivel corporativo, ciudadano, nacional, internacional, intercontinental. Vamos hacia un cambio si o si. 

La economía nos va a obligar, porque se sentirá acosada por las pandemias que puedan ocurrir, porque el que se quema con leche, mira la vaca y llora. Más o menos es esa la forma como se nos viene la mano, los Estados mediante los gobiernos van a tener que enfrentarse ante un cambio inexorable en sus políticas. No podemos estar desprotegidos ante posibles o inminentes ataques de virus que puedan mermar a la población. O si no, pregúntenle a Estados Unidos, que no ha podido detener las muertes en su territorio por causa del virus. 


Nada va a volver a ser como era antes, es una guerra que recién inicia, eso lo sabe la gente, lo presiente, lo palpita. 


Los hábitos se cambian en 21 días, nos han dicho últimamente, nosotros que venimos de un paro cívico, de parar a todo un país para sacar a un dictador lo sabemos. Estamos en tiempos de cambios drásticos en todo el ecosistema mundial. Más allá del cambio climático, el calentamiento global, la contaminación, la gente, el ciudadano del mundo siente y se expresa ante cambios necesarios. Es un terremoto globalizado no solo de ideas, sino de actitudes, debemos cambiar nosotros para que el planeta cambie. Y por parte, estas desgracias que nos ocurren como humanidad nos llaman a la reflexión, a reencontrarnos con lo verdaderamente esencial, que es la vida. 

Nada va a volver a la normalidad y, bien que sea así, aunque nos haya costado más de 50 mil muertes en menos de 5 meses, aunque vaya a seguir muriendo gente, vale el sacrificio de empezar a darle vuelta al asunto, un cambio de destino, para que en un futuro cercano, logremos convertir estos episodios de fatalidad en puntos de reconocimiento de nuestras debilidades, para convertirlas en fortalezas. 

¡Que Dios nos ayude!

Ronald Mendizábal Archivo 


martes, 5 de marzo de 2019

De Jerjes para Percy


Las noticias cayeron como balde de agua fría para las feministas que miraban el televisor pantalla plana de señal digital.

El hombre de bigotes blancos y anteojos lastrados por el tiempo había dicho lo menos pensado. Que el dignatario de estado municipal había sido el mejor alcalde del país por ser un metemanos y besuqueador empedernido. Que todos hubiésemos querido ser como él, sino fuera por nuestra cobardía.

En pocos minutos ese hombre que fue rector de la universidad pública más importante de la región, que coleccionó títulos honorarios y honoríficos, se calzaba en segundos un saco de la dignidad manchada con agujeritos de bala con sangre y sal. Ponía la llaga en la herida con agua oxigenada, con ideas repetidas y salmos malgastados a un alcalduli preso de su senilidad electoral y de su demencia mediática.  ¿Es acaso la tercera edad una excusa para hablar barbaridades?

La pasada semana, antes de los carnavales, los bandos de las comparsas se escuchaban en la plaza. Lo que dijo Jerjes Justiniano, calzaba a la perfección en una escaleta de prosa carnavalera. Supongo que ni el mismo Percy Fernández podía creer lo que sus oídos escuchaban. El deschavete había comenzado.

Con el título en pie de pantalla: “SANTA CRUZ MERECE UN CAMBA COMO  PERCY” comenzaba su discurso el homenajeado con la cruz potenzada con las siguientes palabras: “¿saben por qué  ustedes, Percy no es censurado cuando se le va la mano? Y le tira por ahí una escapadita, o le tira una besada a alguien. ¿Por qué no lo censuramos? ¿Se ha preguntado alguien? ¿Sabe usted Percy por qué no lo censuran?....porque nos identificamos con Percy. Ese es su éxito de Percy. Ha logrado una naturaleza tal que se identifica con el pueblo.  Todos quisiéramos hacer eso que hace Percy. Todos quisiéramos hacer, pero no tenemos coraje para hacerlo.

Pero aun así, tomando en cuenta las precarnavaleras actuaciones de sus ciudadanos,  la locura se desataba por las calles del pueblo. La losetas movidas por los años, tronaban los “talón, planta, punta”, de mujeres indignadas por el condecoro indecorado  de sus declaraciones. La reafirmación de una sociedad machista, millenial desalariada, que corre con pruritos en sus manos, rasgándose las vestiduras, por declaraciones de un orfebre de la palabra mal dicha. ¿Acaso no somos una sociedad colonial De esas que tienen todavía conventillos convertidos en instituciones donde se roban las ilusiones a los nuevos ciudadanos de a pie que teclean en sus celulares las barbaridades de los decimonónicos vestigios de sus autoridades?

La inocencia de sus palabras, tratando de entender al ex rector, no tienen más misión que la de convencer que en este Macondo cruceño, todavía se vive midiendo a la gente con la vara del sueño ideado e ideologizado por corrientes perversas de actualidad primermundista. Donde las selfies y los hastag generan más olas que el Rio Piray, que hace tiempo dejó de ser más que un límite físico que sentimental y apolíneo. Donde las mujeres siguen caminando descalzas, con un tipoy aprisionando sus cinturas y una tinaja de ilusiones en sus cabezas. Al recitar su oda al edil adorado, el ex patricio cruceño coronaba su carrera política, ciudadana al servicio de los demás, con una corona de espinas de rosas salidas de un palo del diablo, arengando al feminismo sin querer queriendo a reivindicar su lucha porque todavía hay mucho por hacer.

Hay que pensar en una recitación, la de Jerjes,  como la que daba en su escuelita fiscal “Neptali Mendoza”, cuando era un niño febril, acordonado por una sociedad sesentera, en un pueblo de 50 mil habitantes, para entender el contexto y  ceñir el presupuesto de palabras mal gastadas de Justiniano, en un acto que recordaba los años de fundación de esta ciudad, ante un alcalde que metió mano a una urbe y besuqueó sus calles polvorientas, como si no hubiera un mañana.

lunes, 25 de febrero de 2019

De los premios #OSCAR´s hasta la ayuda HUMANITARIA en #Venezuela


De los premios #OSCAR´s hasta la ayuda HUMANITARIA en #Venezuela

Yo creo que la mejor actuación hasta ahora ha sido la de: la realidad.

Por un lado, los premios OSCARS que congratulan a los mejores artistas de la meca cinematográfica de Hollywood y del mundo, han logrado como siempre lo hacen, llamar la atención de una porción de la población mundial.

Por otro lado, la puesta en escena de dos poderes políticos reflejados en la izquierda y la derecha nunca antes ha sido tan marcada como hoy. El Aid Live realizada en la frontera de Colombia y Venezuela basta, para entender que esas tormentas ideológicas han pasado a  ser una retórica del viejo siglo y que lo que hoy prima solo son intereses económicos de grupos pequeños de gentes emborrachadas de poder: lo digo por Maduro y sus secuaces, lo digo por sus militares y acólitos referidos que lo siguen, sin nombrar por respeto, a los presidentes que lo apoyan a nombre de sus gobiernos y no de su gente.

Parece un poco complicado entender por qué pasan estas cosas: envían ayuda humanitaria para gente que se está muriendo por no tener suficiente medicina o primeros auxilios y los que van a recibir la ayuda, terciarizadas a la fuerza por militares, niegan ese cargamento, incendiándolo.

Pareciera que la razón ha perdido todo sentido histórico.

En pleno siglo 21, donde las sociedades han progresado al punto de  ser más eficientes y eficaces en tiempo y espacio, se dan todavía estas ritualidades que arrancan a la lógica de sus sentidos.

Tal vez tenga que ver unos cuantos millones de dólares en juego, el posicionamiento político de la región se amaine de izquierdistas revolucionados por el capitalismo seudo socialista, y no quieran dejar la corrupción ejercida como parte del plan de gobierno, que hayan entrado en un enloquecimiento tribal y desnuden lo peor del ser humano, tal vez haya pasado que nos hemos perdido alguna información en el camino y no hemos encontrado los motivos de por qué después de 20 años de gobiernos chavistas y Madurista, la gente haya colapsado de su sueño y despertado en sus pesadillas, tomando decisiones de fuga  y abandonando su patria, derramándose por toda Latinoamérica.

Se hilan fino los mensajes: Cuarón trata de lograr recrear en su memoria lo clasista que era la sociedad mexicana en su barrio. Logra exponer con gran virtud cinematográfica, una herencia de las sociedades de todos los tiempos. Hábilmente resalta la función de una mujer resignada a su suerte, que daba vuelta por su mente, limpiando las esquinas de sus posturas mentales, arreglando los bordes de su camisa de seda, 30 años después de que sus recuerdos se acordonaron en el cuadro de su cámara, para masticar la posición clasista de sus progenitores, y ni ahí logró restarle la realidad de que el observador, miraba impávido algo tan resuelto como normal y lo único que llamó la atención fueron sus sutilezas como: el blanco y negro, los silencios mudos de las escenas; los aviones pasando por los cielos mientras a ella le pasaba la vida explotada en una cocina armada con una escoba. Teatro montado el de Hollywood para aprovechar temáticas clasistas como la Green  Book, que también dibuja la figura de la humanidad en “cintas” que hurgan en la herida de las sociedades modernas.

De eso se trata, cuando leemos las realidades de nuestros contenidos emitidos en cajas de resonancias cada vez más diversas: vemos al pajarito chiquitico sobrevolando las montañas de información, creando una guerra mediática diferente a las de los noventas, como cuando otro bigotón como maduro era derrocado en Bagdad, Irak. Sabemos que los cohetes apuntan a una inmediata resolución bélica y así como Hollywood prestas sus estudios y escenarios para grabar las películas más épicas; hoy  Venezuela se está armando un escenario para emitir en vivo: desde Periscope o Facebook live, la batalla que puede dar inicio al militarismo mediático de la observación. Preparados están los centenial o los millenials, que observan partidas de streamers en Fornite.

Lejos de la realidad, cerca de la verdad. Ambigua resolución de los conflictos. Llamada épica a la aventura. Aliados  y enemigos. Las cavernas ya están listas y el elixir preparado para entregarle al héroe, que iniciará su viaje, para después aparecer en 4k en salas de cines autorizadas por el público que recreará lo que vio en vivo, desde la palma de su mano.

viernes, 21 de octubre de 2016

WE DON´T NEED NO EDUCATION

El sistema educativo falló. No hace falta que lo diga yo. Todos lo sabemos.


Cuando me preguntan qué tipo de blog hago en estas páginas digitales les digo: es un blog personal. Es una visión mía del mundo. De las cosas que me rodean. De la forma como percibo las cosas. Estén erradas o no. Es un proceso de creación y de identificación con mi entorno y espero que para el que entre a leer en este espacio también encuentre algo que le sea importante. Algo que le aporte. Que le sea de beneficio.

Por lo tanto es un blog de opinión, de reflexión, de exposición. Todo lo que escriba aquí es mi responsabilidad y si tengo que corregir algo en lo cual me equivoqué, lo haré.

Cuando comencé el ciclo escolar que duró más de 12 años, el impacto fue devastador. Entré a estudiar a un colegio donde el concepto de educación era algo que estaba solo en los conceptos. No era algo que me entusiasmaba mucho, ya que la decepción fue mi primera impresión. Más allá del miedo que uno tiene por las cosas nuevas. Pero…

No debería ser tan traumático aprender. Tenemos miedo de nuestro entorno desde que nacemos pero, la educación debe quitarnos eso, los miedos para seguir avanzando. En Bolivia la educación es pésima. Admitir que se ha avanzado es algo subjetivo y aplaudirlo es aplaudir la obligación de hacer algo. Es decir, se supone que tenemos que avanzar. Sin embargo, luego de haber pasado los 12 años de escolaridad, más los 5 años de universidad, mas los años de estudios de aprendizaje técnico, me llevan a la conclusión de que lo único que me sirvió fue, darme cuenta que mejor lo hubiera hecho por mi cuenta.

Pero no es cuestión de ser trágico. Hoy he desarrollado habilidades de todo tipo con cosas que aprendí en el colegio. Pero es que no fue suficiente. Es darle mérito a la mediocridad, porque pude haber pasado con mejores conocimientos los primeros 15 años de mi vida. Lástima que nada haya cambiado, ya que sigue la misma mediocridad de siempre.

La política.

Ese demonio disfrazado de bienestar distribuido en manos de otros. Ese delegar a unos pocos para que hagan de muchos lo que al final la educación mediocre les dio a ellos. Es llevar un ciego a otro ciego, al despeñadero. Cuando un político cree que la votación le fue favorable, cree por educación, que fue elegido por el pueblo. Cuando un político llega a la posición de determinación de necesidades de otros, llega a no entender en realidad que hace ahí. Hay políticos que son una luz. Pero esos curucusíes son pocos.  La educación nos mutiló parte de nuestro futuro tirándolo cada vez más lejos el progreso mental y personal de la gente que conforma nuestra sociedad. No se puede vivir en un país donde una región está dotada de todos los servicios y aún así tiene una educación pésima. Y por otro lado, tenemos otra porción de la población viviendo en la miseria y dándole bonos anuales, miseria aparte, para que supuestamente tenga un efecto de motivación en los educandos. Es una aberración y hasta parece parte de una estrategia de masificación de la ignorancia.

Padres.


Cuando los alumnos terminan el bachillerato, terminan con una educación a punta de rojos y azules. Escribir con rojo el título y azul el subtema. Marcan las diferencias entre dos opciones y no dan parte a la creatividad. Entonces los alumnos que pasan a ser jefes de familia, agarran a sus pequeños hijos, los meten en la misma procesadora educativa para que pasen lo mismo que ellos pasaron. La mala educación disfrazada de rutina educativa. Lo peor de todo es que la rutina pareciera un convencionalismo del cual no podemos escapar, ni siquiera intentarlo, ya que está protegido por ley. A mansalva, disparan los profesores las mismas lecciones que recibieron los padres. Y no estoy hablando de los padres nuestros de todos los días. No estoy hablando de la educación católica, protestante, evangélica ni nada que tenga que ver con la religión. Es algo que se nos ha estatizado. Es decir, el Estado ha asumido mediante sus constituciones corregidas y enmendadas la labor de poner una camisa de fuerza para que ningún loco se atreva a salirse de ella, de hecho, fuerza tanto la conciencia que hacerlo de otra manera sería una locura. Ya que en los estados se viven de papeles membretados, y el que no tenga en este pueblo de Dios certificados donde certifiquen que ha estudiado, el estudiado no es nada. Ya que no solo lo va a discriminar la sociedad, sino su propia mente. Es una acusación y un acoso permanente: las leyes, las normas, los estatutos que regulan la educación en esta parte del mundo.

Los estudiantes.

Entran cada día con la cabeza nublada. Saben de su sufrimiento. Pocos lo asimilan de otra forma. No tienen por qué cuestionarla. Es parte de la vida. Asumen una responsabilidad compartida. Un castigo. Una herencia de pobres y de ricos. Y se consumen en los días, en las aulas, en las tareas que llevan a las casas. Lo matan poco a poco. La creatividad se apaga. El entusiasmo decrece. La mirada se enturbia. Se seca la flor. Se muere el espíritu. Luego, cuando ya se encuentran en la etapa final del colegio se dan cuenta que tanto pasar clases los ha hecho formar parte de una manada de animales educados. Un sistema que los creó para pensar de determinada forma. Viajan con la mente para escapar de esa prisión. No saben que viven en un espacio reducido que es su banco personal. Su escritorio de madera. Su pizarra de tiza o acrílico. A penas se quieren rebelar. No se animan a amotinarse como lo hacen los soldados o los presos. Esos que son privados de libertad. Esos que hacen cosas para que no los metan en una cárcel y sin embargo los meten en otra peor. La educación falló. Falla una y otra vez. No es culpa de los directores, ni de los profesores, ni de los alumnos, ni de los padres. No es culpa de nadie. Es culpa del sistema.

EL colegio.

Esa institución tiene méritos. Ser el recipiente donde caen todos los cerebritos naturales llenos de sueños y se ocupan de ir achicándolo poco a poco, para que entren a un molde. A un recipiente de normas, rutinas, clases tediosas, danzas obligadas, tutorías. Es el lugar donde esconden sus miedos los niños, adolescentes y los profesores. Las personas que trabajan en un colegio viven aspirando un aire pesado. Fatigados por el desorden del orden. Inspirados por una máxima superior. La de alcanzar la educación de los procesados. Pero no se dan cuenta que eso que aspiran. Ese olor que respiran. Ese aire que huele a educación, es un aire desinflando los pulmones de los niños que entran a clases. Es el aire del suspiro de los jóvenes que pueden estar gritando otras cosas. Están apretados en una fila, uno tras de otro, mirándose las nucas. Inventándose historias para escapar de ese tugurio lleno de lápices y borradores. Almohadillas de tiza o borradores de pizarras acrílicas. Enfermándose con el aire de los ventiladores. De los vientos fríos que entran por las ventanas rotas de los complejos educacionales puestos por los municipios. O lo que es peor. Atrapados en empresas dedicadas al lucro de la educación. Que proponen ser los salvadores de la educación, cobrando una suma para los que quieran pagarla para diferenciarse.

Te  acuerdas cuando ibas a clases. Ese sentimiento de impotencia de hacer lo mismo todos los días sin derecho a réplica. Ese caminar cansado pero divertido a la vez, riéndote de la ironía de la vida de saberte esclavo caminando libre por el mundo. Pero ese mundo se reducía a una planilla de materias y de notas. De calificaciones que te decían si eras bueno o malo. De esas aventuras de aventajar al compañero, de creer que era tu amigo y sin embargo era tu compañero de celda. Si hubiera podido elegir, seguro hubiera estado en otro mundo. En una nube tal vez. Volando por el cielo. Pero eso no estaba permitido porque la tabla de multiplicar estaba primera. Los elementos químicos que nunca más volví a ver. Se que están por ahí pero no era lo que estaba buscando. O las benditas clases de sociales que me corregían el norte o el sur del país. Fechas importantes para recordar una y otra vez y sin embargo, cada vez que llega la efemérides del país todos tienen que recurrir al libro, o en este caso o en estos tiempos al google search para saber la fecha exacta. Hay cosas que aprendemos a gusto y exigimos saber más, pero en el cole eso no pasa. Solo te dan lo necesario para pasar la materia y si te interesó lo tienes que buscar por otro lado. Pero cuando lo buscas te das cuenta que no tienes tiempo porque las demás materias también exigen que le tomes atención, porque si no le tomas atención probablemente te puedes aplazar y te van a tachar de burro o mal estudiante. Y así se pasa la vida. El estudiante termina el colegio, pasa a la universidad, si tiene la suerte de continuar. Luego encuentra un trabajo. Se da cuenta que con el conocimiento que le dieron no alcanza para trabajar como un simple repartidor de volantes. O atender una caja es demasiado básico para todo lo que desea hacer. Pero luego se encuentra con el amor de su vida, o la persona que le quitó las ganas sexuales, se enamora, se casa, se dedica a llevar el sueldo mensual, y cree al final que eso es la vida. Para eso recibió la educación de toda la vida, para llevar el pan a la casa. Para pagar el pasaje al colegio. Para comprar útiles escolares. Para ahorrar para la universidad de los hijos. Y de pronto cuando estás a punto de morir te das cuenta que todo eso no sirvió para nada. Que no viviste lo suficiente como para morirte con un título bajo el brazo o, colgado en la pared. Lleno de telarañas. Sin fecha y sin nada. Solo un título más que te llevó a vivir  entre cuatro paredes. Conocimientos que te ataron a una silla y no te dejaron explorar otros que tal vez necesitabas y que estaba dentro de la misión de vida que querías prepararte.

Por qué se frustra la gente. Anda a preguntarles a aquellos que están en las instituciones de la educación y seguro encontrarás las respuestas. Ahí se están germinando los depresivos del futuro. Los conformistas de la vida. Los que no tienen otra opción.

Pero no todo tiene un final gris en esta historia. Vista desde mi perspectiva. Ya que me encuentro en la misma posición – imagino del que está leyendo estás páginas- atreviéndome a quitar ese destino de mis hijos. Amarrarlos a sus sueños. A sus ganas de crecer con lo que ellos sientan que les llena el espíritu, con lo que van a aprender mejor y más.

La educación no tiene porque ser una tortura. Todos debemos decidir cómo educarnos y cómo darles la educación  a nuestros hijos, sin que eso signifique traumarles la infancia, la adolescencia, la madurez.

Seguro has escuchado del bullying, de la deserción escolar, de las bajas calificaciones. Darnos cuenta de esto, es darnos la chance de cambiar. No sin rumbo, pero si con nuevos objetivos.




lunes, 7 de septiembre de 2015

De pesimistas optimistas o de optimistas arjonianos.



Escuchar al ministro Luis Arce Catacora hablar sobre la economía boliviana, es como escuchar una canción bonita en medio del ruido. Al ministro le gusta escuchar a  Ricardo Arjona, tal vez por ahí se entienda porque ve la economía como la ve. “El problema no es problema, el problema es que te creo”, dice la canción del cantante guatemalteco; Arce Catacora dice que no ve problemas en la economía nacional. Viaja en taxi,  como Arjona en “la historia del Taxi”, en ese mismo taxi que hoy cobra bs 20 por una carrera que hace 5 años atrás costaba bs 10.

Lo importante es entender que “Quien diría que el Mink y la mezclilla podrían fundirse algún día, quien diría”, parafraseando la canción de Ricardo, también seguro se puede entender porqué  el crecimiento del PIB es determinante para decir que todos han crecido en la misma proporción, sin separar el trigo de la paja; paja mental en realidad son algunas de las canciones del cantante que dice que “es más difícil que jalarle el pelo a una botella”, en realidad lo difícil es mezclar a los grandes capitales con los pequeños y creer que ambos crecen o decrecen igual, que ganan y pierden igual. “jalarle el pelo a una botella” sería en palabras Arjonianas, pagar dobles aguinaldo sin ni siquiera tener para el primero, eso sería jalarle el pelo a una botella, sacar de donde no hay para pagar el precio de la baja productividad.

Debe ser porque al igual que Arjona el ministro puede decir “te conozco desde el pelo hasta la punta de los pies” a la función pública, ya que antes de ser ministro era funcionario del BCB. Tal vez por eso puede decir que  la “señora de las cuatro décadas” era menos  feliz entonces que ahora que bordea los sesenta, comprando en el mercado todo con una inflación controlada. Todo se ve mejor desde arriba, sin pisar las calles con barro ni sacarse el sudor de la frente cuando se convierte en barro al traer el viento la tierra,  cuando los que forman parte del 90% de las empresas están trabajando con su pequeño capital o mediana empresa, tal vez ahí la “historia del portero” de Arjona, ese asalariado ganando el salario mínimo nacional, que ve lo que no debe ver ahora tendrá que ser guardia de seguridad en un barrio del octavo anillo, sin beneficios sociales ni sueldo básico, mascando su bolo de coca y esperando que los pandilleros no lo maten, esos pandilleros que son chicos de 14 y 15 años, que no conocieron a arjorna, - por suerte-, hoy hacen sus propias canciones rimando también, - a la que te criaste -, no como Ricardo, que lo hace con premeditación y alevosía, las cosas que ven en sus familias y como la pobreza les afecta. Ellos tienen plata, pero no son como “los chicos de plástico” que cuenta el cantante en una de sus canciones, son chicos de barrio que viven entre el índice de pobreza y de extrema pobreza – o sea: entre el 5to y el 9no anillo-.

La economía tranquilamente se la podría explicar con un par de canciones de Arjona, de ese cantante guatemalteco que tanto gusta al ministro: “me están jodiendo la vida” o “ayúdame freud” podrían ser cantadas por los empresarios del agro que producen para perder por el contrabando; o quizá “realmente no estoy tan solo” podría cantar un empresario de la industria textil, también están los que venden ropa usada.


Al final de cuentas, las olas de la economía mundial, ahogan a unos cuantos y suben a la cresta a otros: a los menos endeudados o con economías pequeñas las crisis no afectan en la misma magnitud que en una economía emergente. “Así de ilógica” es la lógica del ministro cuando solo ve la macroeconomía y piensa que la demanda interna y las inversiones públicas nos salvaran para el resto del viaje. Las instituciones sufren el desgaste de los coletazos económicos, por ahí, “Si el norte fuera el sur” podríamos reírnos a carcajadas pero ya vemos que no es así, ni ellos que viven en una crisis permanente desde 2008 logran recuperarse, peor una economía que levantó cabeza gracias a los precios de las materias primas como la nuestra, con  instituciones extractivistas podrá continuar la racha que le otorgó el precio del barril de petróleo de $us 100 dólares. Solo esperemos que como dice el mal llamado “poeta” de América, Arjona, la reputación de la economía boliviana no termine siendo las primeras seis letras de esa palabra.


jueves, 21 de octubre de 2010

EL EFECTO FENIX TELEVISIVO: SACANDO DEL FONDO HEROES DE PAPEL PRENSA


Después de todo el efecto mediático que tuvo el rescate de los 33 mineros chilenos, el tsunami de información detallando cada momento de su "estadía" en las profundidades de la mina San José, destaco algo que merece un estudio minucioso. La oportunidad de un presidente de convertir una tragedia en la esperanza de toda una nación. EL efecto mundial que tuvo un hecho que seguro pasa en muchas minas en todo el mundo como hemos visto luego del rescate: mineros que mueren en ecuador, en Bolivia, y en otras partes del mundo. Sin duda que no tienen las mismas característica de lo sucedido en chile pero si son de la misma importancia ya que se trata del rescate de personas que trabajan bajo el mismo riesgo. Comparaciones con el programa de televisión Gran Hermano. Las biografías no autorizadas de los personajes de la desesperante situación. La visibilización de un problema recurrente en este tipo de trabajo y el salto a la fama de 33 personas que lo último que se les pasó por la cabeza es que iban a ser noticia mundial. Un presidente aprovechando cada segundo de exposición mediática sosteniendo el mensaje: “ESTAMOS BIEN EN EL REFUGIO LOS 33” el rostro chileno reflejado en la cara de alegría del mandatario chileno Sebastián Piñera. El orgullo de saber sobreponerse a las adversidades. Sacaron a los mineros y fue como si hubieran sacado diamantes y oro. Los lentes de las cámaras hacían foco en cada movimiento y gesto de los concursantes del destino tal como en un programa de tv. Parecía la final de fútbol donde cada vez que volvía el Fénix con un minero era como meter un gol. La noción del tiempo y del espacio se perdió y la emoción se desbordó hasta hacer derramar lágrimas a miles de televidentes que desde su casa acompañaban el millonario rescate. Efectos de este tipo se han logrado con tanta eficiencia mediática como aquella vez que CNN mostró cuando se iluminaba el cielo de Bagdad al ser bombardeada, o cuando el 11 de septiembre de 2001 el atentado de las torres gemelas conmocionaba a todo el planeta. La final de fútbol en Sudáfrica y las millones de personas festejando la fiesta del gol.

Nuestra pequeña inmediatez también surtió efecto en las pequeñas pantallas de los televisores de la gente en Santa Cruz cuando daban como noticia importante y positiva el caso del policía que no aceptó ser coimeado. La impronta actitud de un cabo que patrullaba la ciudad y que detuvo a una movilidad “lujosa” por tener vidrios negros. La observación del policía hizo parar al vehículo que tras un mal comportamiento del supuesto infractor que se rehusó a contestar a la autoridad lo detuvo y para simplificarse las cosas el conductor prefirió hacer lo que se tiene por sobreentendido en una sociedad coimera, darle unos cuantos “pesitos” al molesto policía. Algo incorrectamente aceptado en nuestro imaginario colectivo. Pero lo que raya en lo absurdo y que se vuelve moneda corriente en nuestra televisión y todo medio de expresión es la frivolización de las cosas y la recompensa por actos comunes y corrientes que nadie se debería admirar por ser hechas de manera correcta. Es decir: premiamos a un simple policía que no se deja coimear, algo que nunca debe pasar o en el caso del policía, aceptar. O sobrecogerse, conformarse, por que al menos hay un efectivo policial que no se deja sobornar aceptando de manera tácita que toda una institución está plagada de malos policías que son corruptos, asesinos y que nutren la estructura orgánica de una de las fuerzas del orden de EL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA. Déjense de joder con querer hacer toda una película emotiva cuando todos sabemos que más da para hacer una de ficción. Querer utilizar un medio de comunicación para ensalzar la actitud de un policía por no dejarse sobornar para ponerlo como ejemplo ante la sociedad. La manipulación de los egos mediáticos de oficiales de la policía y ministros, de productores y presentadores de televisión y toda una audiencia esperando noticias basadas en la realidad. El mini gran hermano. El Policía saliendo del fénix mediático, saliendo del anonimato para convertirlo en héroe, saliendo de su rutina de más de 12 años de servicio a la verde olivo para por lo menos ganarse un ascenso o una condecoración por no haber recibido una coima. ¿Y que dirá la plaqueta? Por su valiente decisión de no aceptar una coima que le significa casi la mitad de su sueldo y haber denunciado ante sus superiores y las cámaras de televisión un acto que no debe de extrañarnos. Por no dejarse tentar por el ciudadano coimeador le damos está condecoración.

Al final de cuentas todo parece un show. Una puesta en escena para satisfacer audiencias o crear públicos adictos a situaciones morbosas, frívolas que pueden ser aprovechadas en los terrenos áridos de la mina de San José en Copiapó, chile o en las calles llenas de tierra y humo de santa cruz de la sierra. Creando héroes que nos entretengan un rato como tal película de ficción o comics.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Recomendaciones para los periodistas de Bolivia en tiempos de cólera

1. Comprarse LA NUEVA CONSTITUCION POLITICA DEL ESTADO y hacer que se la lea un YATIRI para no caer en falsas interpretaciones.
2. Comprarse una mordaza que vaya a tono con su nueva corbata.
3. BORRAR DE SU VOCABULARIO TODAS LAS PALABRAS QUE EN SU CONTENIDO puedan ser tomadas como insultos racistas, discriminatorios tales como DENUNCIA, CORRUPCION, DICEN QUE, PIENSO QUE.
4. Ser siempre positivo: no pensar que lo van a meter preso por decir una opinión
5. Entrar una vez por semana al ropero de su casa por lo menos dos horas diarias para saber que se siente estar preso en caso de que se lo lleven a LA PAZ!!!


Yo te sugiero que no te autocensures ni te microcensures o peor te colectivocensures…
Hace periodismo y ya…