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sábado, 1 de octubre de 2016

FLORENCIA PEÑA ACTÚA EN SANTA CRUZ

Florencia Peña. 7 años. Tiene ganas de cantar. 

Año 2016. Tiene mi edad. Un poquito menor. Meses tal vez. No lo sé. Pero se ve igual. Como la vi hace 10 años atrás. Está mejor. Más seria. Más divertida.

Anoche se presentó en el Teatro René Moreno, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Ante un público mayor. O mejor dicho mayoritariamente mayor. La sala no se llenó. Conté 50 filas llenas de las 100. Cada fila de 15 o 17 butacas. No sé. No logré contarlas todas. Lo noté a medias. Porque estaba sentado en la tercera fila, butaca 10. Muy cerca de ella.

Supongo porque el público es diferente, o era menos de lo que esperaba, su mirada no acababa en el final del teatro. Mirando a un punto fijo. Luego se prendió. Se acordó que comenzó a los 7 años. Que una vez le dijeron que sea público. Que se baje de las tablas. Que deje el micrófono. Que no cante. El cuerpo de baile no ayudaba mucho. Pero ella cuando quería, le subía la intensidad a su show y dislocaba las mandíbulas en risotadas esporádicas. Atenta a un público uraño. Que la conocía, pero que no la comprendía en su cabalidad. ¿Qué hace Florencia Peña acá? Seguro, alguno se preguntó. No importa. Es artista. No todos los días se tiene a alguien de su talla. Aunque es pequeñita. No tanto. Es chica. Como ella dice, “dizqué”.

Es fácil contagiarse con los modismos locales. La forma de hablar del Camba es única. Todo es boningo o chiquitingo o termina en “ingo”. Somos medio parecidos con los gauchos pero diferentes a la vez. Ellos, los porteños, son ciudadanos del mundo; nosotros, no salimos de nuestro pueblo mental. Aunque muchos de los presentes en la sala como público, hayan viajado por todo el mundo. Gracias a Pablo Fernández: actor, comediante, productor, presentador de tv, que la acompañó esporádicamente en el show de anoche, pudimos ver a una Flor auténtica. Riendo ante las ocurrencias y prendiéndose al show, ya no de ella, sino del momento y el lugar. Es bueno que una artista se encuentre y se ubique en las risas y la cultura de la gente donde actúa.

Tal vez la justificación sea que la promoción no fue muy buena. Pero el tour de medios fue intenso. Estuvo en los principales canales de Tv. La entrevistaron y mostraron lo fabulosa que su trayectoria es. No había excusa. Pero, todos sabemos, que el teatro, es una opción de entretenimiento en Santa  Cruz, de muy baja demanda. Y sobre todo, que debe armarse una estructura de contenidos y hacer crecer esa demanda con mucha oferta. Entonces, tal vez podamos tener algún día, una ciudad donde se valore los show como la comedia musical de Florencia Peña. Los nuestros la revientan. Como es el caso de Pablo Fernández y muchos más que viven de este arte. Pero, en esta ciudad, donde el entretenimiento se mueve por otros lares. Donde la porción de público objetivo, que puede pagar 200 bolivianos una entrada para ver y consumir cultura del entretenimiento, opta por irse a un boliche a escuchar regueton, pues se convierte en una inversión de alto riesgo para los productores que se animan a traer a artistas internacionales.





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