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sábado, 22 de octubre de 2016

EL CIBERATAQUE A LA TRANQUILIDAD

Todo lo que necesitas saber sobre mi, está en  Internet.
http://bit.ly/2eEaTTZ

En menos de 5 minutos el chic que estaba en mi tarjeta de débito fue cambiada por uno nuevo. Allí se encuentran todos mis datos. Mi nombre, mi edad, mi número de identificación como ciudadano de este país. Mi número de cuenta. El saldo que tengo. El histórico. Todo sobre mi vida. Cuantos hijos tengo. Cuantas esposas. Si,  cuantas esposas. Esa fue la pregunta del funcionario del banco. Cuantos dependientes tiene. Hijos y esposa. No podía definirlo de otra manera. Me preguntó todo lo que tenía que saber.

Mi edad. Mis créditos adquiridos. Cuánto gano. Cuánto gasto. Cuánto tiempo me queda de vida útil también. Calculadas en menos de un minuto. Todo por un simple movimiento de sus dedos. Eso me hizo pensar que nuestras vidas están siendo monitoreadas todo el tiempo. Desde el banco. Desde las redes sociales. Desde el Estado. Desde las empresas. Todos te piden datos para dar con tu domicilio. Tus gustos. Tu peso. Tu enfermad. Tus ganas de comer. Qué comes. Qué película mirás. Exactamente todo. Hemos entregado todo con la absoluta confianza. Como si le estuviéramos depositando todo nuestro ser digital a alguien en quien confiamos y que conocemos toda la vida. La confianza es absoluta; casi raya en la estupidez.

El ciberataque  o ataque cibernético ocurrido este viernes, 21 de octubre, abre las puertas de un mundo que conocemos pero que no queremos mirar. No miramos lo que se viene porque aparenta ser terrible. El eslabón digital es manejado por pocos que pueden hacer un desastre el Internet. Liberar muchos datos. Robar muchas cuentas. Números van, números vienen. Todo se puede hacer con conocimientos como los que tienen los hackers.

Pero esto va más allá de un simple ataque. Es demostrar que se puede hacer caer a toda una red en la cual todos estamos conectados de alguna u otra manera. La globalización inspirada por esta World Wide web, es síntoma de tiempos nuevos. Donde la información podría cambiar todo los tipos de relacionamiento entre Estados. Entre continentes. Entre las personas. La confianza en las empresas que nos prestan estos servicios caerá. La gente tendrá nuevamente miedo a dar tanto a cambio de ofertas y descuentos. Dará menos pero al mismo tiempo, tendrá que aprender a protegerse.

¿Cuán frágiles somos en esta materia?

De pronto un giro de 180 grados puede causar un desastre. Digo giro porque algo está dando vuelta y nos está mirando de frente. Ese algo seguro ya lo vimos en alguna película futurista apocalíptica. Tal vez es lo que tenemos como adn proyectándose desde nuestra imaginación y ejecutándose como un comando de programación. La autodestrucción. Poco y nada. El instinto es ese. La base del ser humano. La construcción de lo inimaginable hasta hacerse tangible.

No es un ataque a una empresa que presta servicios de host a dominios importantes en el mundo moderno. Es un ataque a la tranquilidad. A los que sienten que todo está hecho y que nada más falta por hacer. Es un ataque a la zona de confort que siempre buscamos. Nunca estuvo tan cerca de concretarse tanta tranquilidad.


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